El propietario de Kiss FM, Blas Herrero, ha comprado al SCH la concesión digital Quiero Radio. Un ejemplo más de cómo los pelotazos no se limitan al urbanismo. No es justo ni tampoco legal que alguien venda y saque un pastón por una concesión administrativa que no le costó un euro. Es un fraude al Estado, a la audiencia, a la pluralidad informativa y a la creación de empleo. Y nadie dice nada, ni siquiera la Fiscalía. ¡Viva el pelotazo!