El secretario de Gandeiría de Unións Agrarias (UU.AA.), Félix Porto, señaló que ya comenzaron a circular entre los diferentes agentes del sector lácteo gallego los rumores que normalmente preludian una bajada de los precios de la leche por parte de las industrias transformadoras. El sindicato está convencido de que las empresas harán efectiva una rebaja de 0.012 euros (sobre 2 pesetas) en enero, con lo que romperán la tendencia de los últimos cuatro meses e impedirán que se amortigue el impacto ocasionado en las granjas gallegas por las bajadas reiteradas de principios de año. Félix Porto recordó que los precios de la leche bajaron un 11 por ciento en Galicia en los dos últimos años, un 7 por ciento en el 2005 y cerca de un 4 por ciento en el presente ejercicio, a pesar de las subidas de agosto a noviembre. Por su parte, el responsable de Xóvenes Agricultores (XX.AA.) en Lugo, Juan Pérez, reconoció que no tienen constancia de que esa bajada vaya a producirse, por lo menos hasta la primavera del próximo año. "Declaración de guerra" En cualquier caso, subrayó que, de confirmarse esta nueva rebaja, sería considerada por el sector lácteo gallego como "una declaración de guerra", porque las industrias no respetarían las conversaciones mantenidas en los últimos meses en la Mesa do Leite. El secretario general de la Federación de Empresarios Productores de Lácteos (Feplac), Manuel Bouzas, también confirmó que esa bajada se hará efectiva en enero, aunque opina que todavía es pronto para cuantificarla. Señaló que la citada rebaja ya estaba prevista para el mes de diciembre, pero las industrias decidieron posponerla ante la escasez de materia prima procedente de Francia. Según Bouzas, la producción de leche francesa cayó el pasado año en 400.000 toneladas y en el presente ejercicio puede bajar en casi 1 millón. Esta situación del país vecino impidió, en su opinión, "las habituales importaciones masivas de leche", por lo que se retrasó la rebaja de los precios, "aunque ya era una copla anunciada", dijo. "Con la entrada de leche procedente de Francia a principios de año, las industrias aprovecharán para bajar de nuevo los precios", según Bouzas, "porque en ese sentido sí están unidas y creo que no podremos hacer nada para cambiar esa decisión", aseguró. La Feplac denunció así mismo que algunos ganaderos gallegos llevan esperando más de dos años por la licencia para ampliar sus instalaciones. Manuel Bouzas denunció que algunos ganaderos gallegos llevan esperando más de dos años para conseguir "la licencia de obra que necesitan para ampliar o reformar sus instalaciones", por la aplicación de la nueva Lei do Solo de Galicia. Afirmó que esta situación pone de manifiesto la descoordinación que existe entre las consellerías de Medio Rural, Política Territorial y Medio Ambiente, porque no existe, en su opinión, una "unidad de criterios a la hora de conceder las licencias para realizar las obras en las explotaciones agrarias". Según Bouzas, la actuación de la Administración gallega deriva en casos de difícil explicación, porque "los ganaderos diseñan un plan de mejora y solicitan la correspondiente subvención de los fondos comunitarios, gestionados por la Xunta de Galicia, pero como normalmente tienen 18 meses para realizar la ejecución de las obras y los permisos pueden tardar más de dos años, a menudo se ven obligados a solicitar prórrogas", explicó. Con independencia de que puedan perder las subvenciones solicitadas, Bouzas considera que los titulares de las explotaciones "ven como la obra que iban a realizar se encarece durante el período de espera, porque no es lo mismo edificar este año que en el 2008", con lo que suman "una nueva preocupación" a las muchas que ya tienen por la situación del sector. Aunque reconoció que no tiene constancia todavía de que ningún ganadero haya perdido la subvención que le correspondería por el plan de mejora, afirmó que muchos de los afectados estarían dispuestos a renunciar a las ayudas con tal de "conseguir cuanto antes las licencias de obra". El secretario general de Feplac dijo además que mantuvo varias conversaciones con responsables de la Consellería de Medio Rural para solucionar este problema, sin embargo "todo se limitó a buenas palabras pero a pocos hechos concretos", concluyó.