De piedra nos ha dejado el libro sobre su vida que acaba de publicar la ex tenista Arantxa Sánchez Vicario. En él, cuenta que su familia la ha dejado prácticamente en la ruina y que sus problemas con Hacienda son consecuencia de la mala administración que hicieron sus padres del dinero que ella ganaba cosechando triunfos en las pistas de tenis de todo el mundo. Como consecuencia de todo esto, Arantxa asegura que ahora mismo "no tengo ninguna relación con ningún miembro de mi familia".
En las páginas de "Arantxa ¡Vamos! Memorias de una lucha, una vida y una mujer", la protagonista cuenta cómo durante sus años de jugadora su familia ejerció un dominio absoluto sobre ella: "Mi madre decidía sobre mi pelo, mi ropa... Cuando me compraba algo por mi cuenta, rara vez le gustaba". De su padre, dice que fue él quien se encargó de administrar y gestionar su dinero. "Mensualmente me otorgaba una cantidad de la que yo le daba cuenta puntual", añade. La mejor tenista española de todos los tiempos ha puesto negro sobre blanco que cuando decidió retirarse del tenis tras 17 años de éxitos, lo hizo "para conquistar mi libertad".
Arantxa carga contra sus padres y también contra sus hermanos, con los que tampoco se habla: "Me han dejado sin nada, estoy endeudada con Hacienda y mis propiedades son muy inferiores a las que tiene por ejemplo mi hermano Javier, que a lo largo de su vida ha ganado mucho menos que yo", asegura.