El Confidencial
radiolider Buscador de noticias buscar en google
José Manuel López García
Sociedad

Héctor Alterio, actor: "Ojalá siga teniendo miedo escénico, porque forma parte de mi responsabilidad frente al público"

18-12-2006

Héctor Alterio (Argentina, 1929) está imparable, tras más de 120 representaciones de la adaptación teatral de "El túnel", la novela de su compatriota Ernesto Sábato, que representó esta semana en Santiago. Mientras habla, su mirada se clava en algún punto de la habitación para evitar la del espectador que tanto respeto le merece. - Tras más de 60 años sobre los escenarios, ¿de dónde saca la energía para continuar? - (Risas) En parte, es gracias a la salud: no estoy condicionado por dolencias, puedo caminar, no tengo lagunas... La máquina se va desgastando y hay cosas que ya no puedo hacer, me tengo que ir adaptando como cualquier ser humano al paso del tiempo. Pero mientras la memoria me posibilite memorizar, discernir, tener todavía curiosidad, y mi cuerpo me permita caminar, afortunadamente podré continuar en esta profesión. -En 'El túnel' también ha tenido que adaptarse a un personaje muy distinto a usted, ¿es éste un criterio para elegir el papel? -No, no. Simplemente me gusta. Me llevo por mi intuición cuando leo una propuesta, sea en cine, televisión o teatro. En teatro tengo más cuidado. En cine y televisión, por la inmediatez del trabajo, tengo menos exigencias. En televisión y cine es todo tan fugaz, que de pronto el trabajo de uno está supeditado a cantidad de cosas. El teatro conlleva otra responsabilidad para mí, me hace sentir patrón de mi trabajo. La selección que pueda tener para una propuesta, en teatro es mucho más pensada. -Se ve que su verdadera pasión es el teatro... -El cine y la televisión me hacen trascender mucho más que el teatro, se gana más dinero, hay mayor publicidad y desafíos interpretativos distintos. Es un desafío, pero yo me quedo con el teatro. -En sus años de trayectoria, algo habrá cambiado en el mundo del teatro... -Más bien cambia uno. El teatro cambia de acuerdo a las exigencias del público, a su sensibilidad... Es una conjunción de cosas que van cambiando acorde a los tiempos que van trascurriendo. Y uno va cambiando también. Depende de cómo uno va afrontando ese cambio, y del interés que tenga el trabajo. Afortunadamente, a mí aún me interesa mi trabajo y me preocupo de mi trabajo y trato de hacerlo lo mejor posible, y mientras esto suceda, bienvenido sea. -¿Les da muchos consejos a sus hijos, Ernesto y Malena? -No, no, ya me gustaría a mí. No me los piden. Pero afortunadamente tienen a quien pedir consejo y han desarrollado su profesión con honestidad, con realismo. En parte me siento responsable de eso, pero nada más, el resto lo han hecho ellos. Tanto mi mujer como yo estamos muy gratificados de que tengan su vida encaminada, sobre todo con la presencia reciente de mi nieta. -¿En su caso tenía precedentes familiares en el mundo del teatro? -No, en absoluto, que yo recuerde, no. -¿Y cómo surgió la chispa? -Conservo una imagen en mi recuerdo de cuando tenía cinco o seis años como si fuera una fotografía. En ella veo desde mi punto de vista la cara sonriente y divertida de niños de mi edad a mi alrededor, que me miraban divertido. Esto me rondó siempre como recuerdo, como base, de ser un entretenedor, un protagonista, y formó parte del desarrollo de mi vocación, que después se fue enriqueciendo con mis disfraces, y que me hacía sentir que ese niño desvalido, enfermizo, solitario, tímido, casi enfermizo con el que me identificaba, era todo lo contrario, y entonces me sentía arrollador, simpático... -¿Era una forma de superar su timidez? -Sí, pero eso me duró siempre, cada vez que me ponía un disfraz, y con mis imitaciones a los profesores, como muestra de un sentido del humor que también forma parte también de mi profesión. Eso lo captó cuando yo tenía unos 10 años un profesor de quinto grado, que tenía veleidades de ser director de teatro, y me llevó a su grupo de teatro, y allí empecé. -¿Y a su edad sigue teniendo miedo escénico, por ese carácter suyo? -Sí, y ojalá me dure, porque eso forma parte de una responsabilidad que yo tengo frente a mi trabajo, frente al público, frente a ese señor anónimo que se sienta en una butaca, que dispone de dos horas de su vida, que paga un dinero con el que yo vivo y espera a que se produzca algo, que lo entretengan. A mí ese señor me merece el mayor de los respetos, ése que se transforma en otro al día siguiente y que me permite mejorar la oferta en base a lo que pasó la noche anterior. -Como buen argentino, se habrá relacionado con muchos gallegos a lo largo de su carrera... -Sí, lo que ocurre es que en Buenos Aires tenemos la mala costumbre de decirles gallegos a todos. Entonces si te digo algún nombre, me dirás: "No, es andaluz"... y me da mucho pudor. Pero lo cierto es que nosotros hemos desarrollado nuestra profesión con la llegada de la Guerra Civil española. Hubo una gran cantidad de españoles que han enriquecido mi profesión: Pedro López Lagar, Lola Membrive, Diosdado, ... fueron actores y actrices que nos brindaron la posibilidad de entrar en una profesión.





www.galiciadiario.com no se hará responsable de los comentarios de los lectores. Nuestro editor los revisará para evitar insultos u opiniones ofensivas. Gracias