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José Manuel López García
Ernesto González Valdés
Punto de Vista

Filosofía de Jaspers

20-02-2026

Karl Jaspers nació en 1883 en Oldemburgo, Alemania, y murió en Basilea en 1969, tres días después de cumplir 86 años. Inicialmente estudió Derecho, pero pronto se interesó más por la Medicina. Se especializó en psiquiatría, disciplina que marcó profundamente su pensamiento filosófico. Trabajó en la Universidad de Heidelberg como médico y académico y su producción escrita temprana se centró en la psicopatología. En el año 1913 se publicó su libro Psicopatología general, que se convirtió en una obra clave en el ámbito de la psiquiatría. Se interesó por la fenomenología que estaba surgiendo en ese período, con las obras de Husserl, y desarrolló un enfoque fenomenológico en la investigación y estudio acerca de la mente. La comprensión en relación con la psicología y la filosofía era para él más necesaria que la simple explicación causal que es la más aplicable a la naturaleza o a la realidad física. Con el transcurso del tiempo, su interés se desplazó más hacia la filosofía. De hecho, se identificó con los desarrollos explicativos propios del existencialismo del siglo XX. A diferencia de otros existencialistas, mantuvo una orientación racional y comunicativa. Jaspers fue uno de los grandes filósofos existencialistas del siglo XX. Además, sostuvo que la filosofía surge del asombro, la admiración, la duda y las situaciones límite: muerte, sufrimiento, culpa y lucha que expresan la esencia de la condición humana. 

Consideró que el ser humano se descubre inmediatamente en las crisis. Diferenció entre existencia empírica y auténtica. Para Jaspers la forma de vida auténtica es un modo de ser que se realiza en la libertad y la conciencia de sí. De este modo, deja de existir en la superficialidad impersonal. Como escribe en su libro Filosofía de 1932 “La existencia auténtica es aquella en la que el hombre llega a ser él mismo en la libertad”. Es evidente que la existencia no puede objetivarse ni reducirse a conocimientos científicos y esto es algo en lo que Jaspers insiste. Consideró que la libertad es el núcleo del ser humano. Es lo que nos diferencia del resto de seres naturales y lo que da sentido a la vida. Criticó al positivismo por reducir la realidad a lo verificable. El mundo mental o psicológico es lo que nos diferencia y también el conocimiento y la capacidad de reflexionar y sentir. En cuanto a su pensamiento filosófico y político siempre rechazó cualquier clase de dogmatismo y de imposición. Afirmó que la verdad filosófica es siempre abierta e inacabada. Introdujo la idea de comunicación existencial entre sujetos libres. 

Estaba plenamente convencido de que el diálogo es esencial para la autenticidad humana. Además, influido por Kant, mantuvo una interpretación crítica de la razón. Para Jaspers, la razón no debe absolutizarse ni convertirse en racionalismo dogmático, sino reconocerse como esclarecedora y orientadora de la existencia: ilumina, cuestiona y abre al pensamiento, pero no agota la realidad. También dialogó con el pensamiento de Martin Heidegger, aunque se diferenciaba de él en que mientras Heidegger privilegia la comprensión del ser y la temporalidad, Jaspers subraya la libertad y la comunicación y desarrolla un enfoque más existencial que ontológico. 

Jaspers defendió la trascendencia como horizonte del pensamiento humano. Con esta idea da a entender que la trascendencia no puede ser captada como una cosa o concepto cerrado, no es un objeto entre objetos, sino el límite y a la vez la orientación del pensamiento humano, aquello hacia lo que la razón se dirige cuando reconoce sus propios límites. En relación con Dios, estaba convencido de que es un límite del pensamiento y no algo demostrable. Es un símbolo de lo absoluto de las situaciones límite y de la búsqueda del sentido último. Jaspers rechazó el teísmo dogmático y el ateísmo reductivo, que niega la trascendencia al reducir toda la realidad a lo empírico, clausurando la apertura existencial al misterio y al sentido último. 

Criticó cualquier tipo de totalitarismo político. Propuso una ética de la responsabilidad histórica. Diferenció entre culpa criminal, política, moral y metafísica. También defendió la necesidad de la autocrítica social y creía que la filosofía debía orientar la vida pública. Su pensamiento influyó en la filosofía existencial y hermenéutica contemporánea. Además, introdujo el concepto de filosofar como proceso, no como sistema cerrado. Rechazó la filosofía como simple acumulación de teorías. Sostuvo que filosofar es una actividad vital y personal, y defendió un pensamiento que une razón, libertad y comunicación. No es solamente una actividad abstracta, ya que está conectada directamente con la vida y la interioridad del individuo. 

Su extensa producción filosófica de más de cuatro millones de palabras busca reconciliar ciencia, filosofía y existencia. Insistió en la importancia de la conciencia histórica del ser humano. 

En cuanto a su legado filosófico, se manifiesta en sus libros y consiste en una visión humanista, libre y trascendente de la existencia, centrada en la autenticidad, la responsabilidad y el diálogo. Escribió 30 libros de filosofía, psicología y política. Impartió docencia universitaria durante más de 30 años, principalmente en la Universidad de Heidelberg y en la de Basilea y publicó numerosos artículos, más de 200, en revistas académicas. Impartió varios centenares de conferencias, entre trescientas y quinientas. Ver video

José Manuel López García


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