Vozpópuli | El que está a punto de concluir fue un año de grandes desapariciones en el mundo de la cultura: figuras fundamentales de la literatura, la música y el cine abandonaron este mundo en 2018. Uno de los primeros fallecimientos fue el de Nicanor Parra (1914-2018), poeta chileno y premio Cervantes, quien murió el 23 de enero, en Santiago de Chile, a los 103 años. Unos días antes, la música recibió con tristeza la muerte de la cantante irlandesa Dolores O'Riordan, líder de The Cranberries, quien fue hallada sin vida en un hotel en Londres.
En abril de este año murió el escritor mexicano Sergio Pitol, premio Cervantes 2005, y una de las voces más significativas de la literatura latinoamericana del siglo XX. La literatura fue una de las artes que acumuló mayor orfandad y mayo fue, sin duda, el mes más duro en la nómina de las grandes plumas. Primero fue Tom Wolfe (1931- 2018), quien falleció a los 87 años, a causa de una neumonía. Creador del Nuevo Periodismo y apodado a sí mismo un heredero de Balzac, Wolfe procuró retratar la realidad en sus libros, ya fuera con sus reportajes sobre sobre los hippies de los años sesenta (Ponche de ácido lisérgico, por ejemplo) o con la caricatura de los yuppies de los ochenta en La hoguera de las vanidades, su novela más conocida.
Apenas unos días después de morir Wolfe, lo hizo Philip Roth (1933-2018), uno de los escritores esenciales de la narrativa americana del siglo XX, ganador del Pulitzer , el Man Booker, el Faulkner y el Médicis. Tenía85 años de edad y faltaba en su palmarés un Nobel que jamás le fue concedido. Su muerte cerraba un capítulo, dio por superado un tiempo y clausuró una sensibilidad. Su obra, conformada por más de treinta de libros, exploró y abordó el caleidoscopio de sí mismo: judío, estadounidense, escritor y hombre. Su biografía era el reflejo de una sociedad que él supo volcar en las páginas de sus historias. La literatura norteamericana también despidió al dramaturgo Neil Simon. Leer más