El Confidencial
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José Manuel López García
Cartas al Director

El Consello de Contas atribuye el desfase presupuestario en la Cidade da Cultura al sistema de gestión elegido

Ruiz Rivas acusa a los socios del bipartito de "no creer" en el proyecto

15-10-2007

El conselleiro maior de Contas, Antonio López, ha sido el encargado de inaugurar la sesión de comparecencias de la comisión de investigación de la Cidade da Cultura. En su intervención, López constató la desviación tanto de presupuestos como de plazos que se produjo en las obras del Gaiás y atribuyó estos retrasos e incrementos al sistema de gestión elegido. De hecho, lo comparó con el utilizado para la construcción del Museo Guggenheim de Bilbao, en el que se separó la parte del diseño arquitectónico de la ejecución propiamente dicha, con "importantes penalizacións" para cualquier tipo de desfase. Por el contrario, para las obras del Monte Gaiás se optó por "un sistema máis tradicional", destacó López, en el que el arquitecto Peter Einsenmann tuvo un control total del proyecto. Constató que el modelo de gestión adoptado "ten que ver coa desviación de prazos e orzamentos", pasando de los 132 millones de euros iniciales a 373 millones, según puso de manifiesto durante su comparecencia en la Comisión parlamentaria que investiga la Cidade da Cultura. Así, tal y como figura en el informe del Consello de Contas sobre la Fundación Cidade da Cultura en 2004, la Xunta "abdicó das súas responsabilidaes na xestión prudente e planificada dos fondos públicas" dando preferencia a "asegurar as condiciones materiais precisas" para el desarrollo del proceso creativo cuyo coste final "sería determinado en última instancia por el arquitecto ganador del concurso". López abrió la fase de comparecencias en la Comisión sobre las obras del Montes Gaiás relatando las "irregularidades" que se reflejan en el informe que dio lugar a la apertura de la investigación parlamentaria. Entre ellas, la "elevada concentración de contratación de obra" en la UTE Necso-Copasa, que alcanzó el 71,5 por ciento, más de dos tercios del total. En todo caso, puntualizó que "non toda irregularidade é constitutiva de responsabilidade contable ou penal" y que además el Consello de Contas "non ten funcións xurisdiccionais" para determinarlas, por lo que dejó en manos del Tribunal de Cuentas o de otros órganos jurídicos la posibilidad de "levar a cabo outro tipo de actuación" más allá de al fiscalización de las cuentas de la Fundación Cidade da Cultura. López aclaró esta cuestión en respuesta al portavoz parlamentario del PPdeG Manuel Ruiz Rivas, quien se escudó en el informe del Consello de Contas para afirmar que "nunca se fala de irregularidades nin de responsabilidades contables ou penais", lo que demuestra, a su juicio, que en las obras de la Cidade da Cultura "se fixeron as cousas como corresponde" y "por iso non o remitiron ao fiscal". Ruiz Rivas reconoció el "desfase" presupuestario, pero aseguró que en todo momento se actuó siguiendo las pautas de la Intevención Xeral de la Xunta de Galicia, órgano interno de control de la Administración autonómica. Atribuyó las críticas a las obras del Monte Gaiás que realiza el Consello de Contas y los partidos socios de Gobierno, PSdeG y BNG, a "diferencias doctrinais" y al "criterio de oportunidade política dos que non cren no proxecto da Cidade da Cultura". Por eso, concluyó que lo que motiva las recriminaciones y la investigación sobre las obras del Monte Gaiás no son posibles irregularidades "senón a propia existencia da Cidade da Cultura" en la que "non cren" socialistas y nacionalistas, por lo que "prefiren mirar ao pasado" que "asumir a responsabilidade de futuro" para llevar a buen puerto este proyecto. "Inspiración divina" de Fraga El portavoz parlamentario del BNG, Carlos Aymerich replicó que por parte de su partido "a Cidade da Cultura non se tería feito como se fixo" y atribuyó el proyecto a una "ocurrencia" fruto "dunha especie de inspiración divina" del entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, que fue seguida e interpretada por el ex conselleiro de Cultura, Xesús Pérez Varela. Considera que había que "traballar na dirección" que dictaba Fraga y con esta finalidad "todo valía" incluso saltarse la ley. Para Aymerich está claro que el proyecto del Monte Gaiás respondía a una "necesidade político-partidaria ou político-familiar" por lo que tenía que salir adelante "fose como fose". El diputado nacionalista atribuyó la elevada concentración de contrataciones y subcontrataciones de obra a que se otorgaban a empresas vinculadas al PP. En este punto coincidió el diputado socialista Xaquín Fernández Leiceaga, quien aparte de recriminar que "non houbo control do proxecto" casi desde sus inicios, e insistir en la "indefinición" y la "discrecionalidade" del mismo, calificó de "sorprendente" que la contratación se concentrase en una empresa en la que estaba implicada por lo menos una parte del PP. Tanto Aymerich como Leiceaga también criticaron que una parte importante de las adjudicaciones se realizaran con el Gobierno en funciones, y el socialista aseguró que la propia Fundación da Cidade da Cultura "foi creada para que cargos políticos do PP poideran tomar decisións sen ningún control" sobre el proyecto. Más para aparcar que para libros Durante la comparecencia del conselleiro maior del Consello de Contas se pusieron de manifiesto varias de las 'curiosidades' que rodean al proyecto de la Cidade da Cultura, como el hecho de que el aparcamiento que se añadió a la Biblioteca costó "seis veces o destinado a adquisición de fondos bibliográficos". La idea de este aparcamiento surgió de la ponencia asesora sobre este edificio y la Hemeroteca y se aprobó "a pesar das reticencias" del propio Eisenmann y de la oficina técnica de la Fundación, según señaló López. La petición se realizó "co fin de que os futuros traballadores destes edificios dispoñan dun estacionamento cuberto", explicó el conselleiro maior, y fue aceptada aunque suponía una "modificación sustancial do proxecto gañador do concurso de ideas". Por eso, considera que se produjo una "extralimitación" en la capacidad de influencia "dunha mera ponencia asesora". Pero este no fue el único detalle referente a los fondos bibliográficos que salió a la luz, ya que el nacionalista Carlos Aymerich aseguró que en este apartado hubo una adquisición por valor de 180.000 euros al escritor Alonso Montero y "non se sabe onde están eses libros". Este ejemplo se sirvió como base para constatar el "caótico traballo das ponencias asesoras", de las que el conselleiro maior dijo que, cuanto menos, realizaron un "traballo desigual".





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