La comisión de investigación de la Cidade da Cultura abierta en el Parlamento gallego acogió la comparecencia de María del Carmen García Campelo, ex directora xeral de Cultura y miembro del relatorio asesor para la puesta en marcha de la Biblioteca y la Hemeroteca del Monte Gaiás. En su intervención fue dura con la postura del bipartito, y llegó a acusar a PSdeG y BNG de buscar con la comisión tener "a festa montada durante uns meses para que a prensa tivera de que hablar". Tanto ella como el segundo de los comparecientes, José Ignacio Otero López, miembro del mismo relatorio asesor y ex director xeral de Comunicación e Audiovisual, tuvieron que responder a preguntas de socialistas y nacionalistas sobre el proyecto de un aparcamiento subterráneo para la Ciudad de la Cultura, que no estaba en el planteamiento inicial de Eisenman. García Campelo aseguró que consideraron que era una infraestructura necesaria, aunque matizó que el relatorio no tenía capacidad para tomar la última palabra, mientras que Otero López apuntó que lo estimaron conveniente, entre otros factores, por el mal clima que tiene habitualmente Galicia. Reconoció que en una de las reuniones en la que se había hablado del aparcamiento estaba el entonces conselleiro de Cultura, Jesús Pérez Varela. Esta circunstancia fue aprovechada por el portavoz en materia de Cultura del grupo del BNG, Xosé Ramón Paz Antón, para asegura que Pérez Varela se había decantado por la construcción del párking, que incrementó el coste del proyecto, "por unha cuestión do clima; este extremo é unha mostra de cal era o seu grao de preocupación pola cultura". "Vagos e incompetentes" García Campelo criticó a la actual Xunta por paralizar los trabajos de la Ciudad de la Cultura y defendió la adquisición de fondos bibliográficos para la Biblioteca y la Hemeroteca. Afirmó que ningún miembro del relatorio, en el que estaban personajes muy conocidos de la cultura gallega, había objetado nada a las compras. "Todo vale para atacar a un Goberno que se tomou moi en serio o proxecto", manifestó Campelo, que negó además que Xesús Alonso Montero perteneciese al comité asesor de la Biblioteca, recriminándole a Carlos Aymerich las críticas de las últimas fechas. "Estou orgullosa, non contenta, orgullosa do traballo feito", aseveró. Por su parte, los diputados socialistas y nacionalistas la acusaron de "mercar por mercar" con relación a los fondos, de desviar de manera exagerada el presupuesto inicial de los edificios de la Biblioteca y la Hemeroteca y de subcontratar a empresas vinculadas a familiares de altos cargos del PPdeG o de los miembros del relatorio. El parlamentario autonómico del PP Ignacio López Chaves, criticó que García Campelo y Otero López fueran citados como miembros de los relatorios y no como ex directores xerais. "Desta maneira, PSdeG e BNG evitan a comparecencia do actual director xeral de Cultura, Luis Bará, que podería aclarar moitas cousas", manifestó. Chaves llamó "vagos, irresponsables e incompetentes" a los miembros del bipartito por paralizar las obras y apuntó que al PSdeG le interesa la comisión de investigación "para obter información que o BNG négase a darlle sobre a Cidade da Cultura". Ya en un terreno más anecdótico, recriminó a Francisco Cerviño, vicepresidente de la comisión, que se riese durante una de sus intervenciones. La respuesta del parlamentario socialista fue contundente: "Eu me río do que me da a gaña, só faltaría". Auditorías El último en intervenir fue Francisco Loimil Garrido, de la empresa Auditores Asociados de Galicia, reconoció en la comisión de investigación sobre la Ciudad de la Cultura que es socio y accionista de una empresa junto a un ex secretario xeral de Cultura del PPdeG y estrecho colaborador durante años de Jesús Pérez Varela (en referencia a José María Sánchez). Según Loimil, encargado de las auditorías anuales de la Fundación Ciudad de la Cultura en el periodo 2000-2005, la sociedad que comparte con el ex alto cargo del PPdeG fue creada en diciembre de 2005, mientras que Sánchez ya había cesado de su cargo en la Xunta en el año 1997. Desvinculó por lo tanto este negocio de su trabajo con las cuentas del proyecto de Peter Eisenman. Loimil contestaba de esta manera a una pregunta del diputado socialista Xaquín Fernández Leiceaga, que se interesaba por las vinculaciones profesionales del directivo de Auditores Asociados con personas ligadas al proyecto del Gaiás. El compareciente en la comisión aseguró que, "como auditor", no tenía nada que objetar a las cuentas anuales de la Fundación, pero quiso dejar muy claro que su labor era "supervisarlas cumpliendo todos los requisitos de la legislación vigente, no realizarlas". Loimil negó que se encargase personalmente de gestiones para la obtención de patrocinios destinados a la Ciudad de la Cultura.