El ex secretario xeral y de Patrimonio de Economía advierte a los grupos del posible efecto en las urnas de esta comisión
25-10-2007
La comisión de investigación sobre la Cidade da Cultura creada en el Parlamento gallego se centró este jueves en profundizar en las causas del sobrecoste del proyecto y buscar una justificación a un documento firmado en 2000, en el que se elevaban los honorarios de Eisenman nueve meses después de que hubiese ganado el concurso de ideas. El ex secretario xeral y de Patrimonio de la Consellería de Economía, Emilio Alvarez Rey, explicó que el proyecto se afrontó ?inicialmente sin ningún presupuesto? y calificó de "nulo" el documento firmado por él, Eisenman y Ángel Sicart (director xeral de Patrimonio) en el año 2000 que elevaba a 22.000 millones de pesetas los honorarios de Eisenman, pese a que en las bases se establecían 18.000 millones de pesetas.
Entre otras cosas, señaló, porque "toda obra cun importe maior aos 3 millóns de euros ten que ser autorizada polo Consello da Xunta". Asimismo, señaló que "estou en que no 100% dos casos" las adjudicaciones fueron "para quen tiña as mellores puntuacións e a mellor oferta económica".
Sobre el documento de aumento de honorarios respondió también ante la comisión Andrés González Murga, ex secretario xeral técnico da Consellería de Cultura, vocal del Padroado da Fundación y secretario, con voz y sin voto, del jurado del concurso de ideas a nivel de anteproyectos. González Murga explicó que ese documento era "só unha declaración de intencións que non ten valor contractual" y alegó, además, que el presupuesto del concurso era "aproximado". Asimismo, señaló que Eisenman no había tenido en cuenta el sistema fiscal, por lo que había que sumar un 16% de IVA y algún otro impuesto que, sumados, dan lugar a los 22.000 millones de pesetas.
Respecto a los motivos por los que se habían licitado con un Gobierno en funciones varios proyectos, González Murga señaló desconocer estos retrasos en la licitación porque "estou vinculado desde 2001", mientras que Álvarez Rey explicó que de acuerdo con las reuniones del patronato de la Fundación a los que acudió, el propio alcalde de Santiago, Sánchez Bugallo, "pediu que se exerceran as obras".
Consejos a los políticos
Álvarez Rey concluyó su intervención indicando que en el informe del Consello de Contas detectaba "opinións políticas" cuando "creo que non ten nada que dicir sobre iso", criticó que se meta a "opinar sobre a eficiencia da actuación" cuando ésta "non se pode medir antes de que a obra esté rematada" y aportó un consejo a los tres grupos parlamentarios. El ex secretario xeral reiteró en todo momento que "isto está moi embarullado" y e hizo una petición a los tres partidos: "Póñanse de acordo e non toreen á xente, senón un día atoparánse coas urnas baleiras cando haxa eleccións". Por su parte, González Murga manifestó su orgullo por haber participado en el proyecto, confió en su rentabilidad "sempre que os responsables da xestión sexan as persoas axeitadas, non as que están ahora".
Aumento de costes
La carencia en el proyecto de Eisenman, que no cotejó los costes de construcción del mercado; y la falta de algunas dotaciones (como camerinos en el teatro de la ópera) que se incluyeron a posteriori, ocasionaron el sobrecoste -en este último caso también el incremento de superficie- de las obras de la Cidade da Cultura, según aseguró el arquitecto Andrés Perea Ortega, responsable de la Dirección Facultativa de las obras y autor de los proyectos de ejecución. Perea fue el último compareciente. Ante la comisión, el arquitecto señaló que cuando recibieron el proyecto básico de Eisenman presentaba "una carencia", lo que obligó a cotejar, de acuerdo con las soluciones técnicas requeridas, "los costes de construcción" existentes en el mercado.
De este modo, el resultado fue un "proyecto con los valores del mercado", aunque en la construcción se emplean "materiales que están muy a mano en el mercado", pues la complejidad de la obra se encuentra "en su ejecución", que hace que el "coste sea superior a la construcción media del país". No obstante, echando de mano de otros proyectos similares características de España, como el Museo de Artes y Ciencias de Valencia o el Museo Mac de Barcelona, señaló que el coste del metro cuadrado del Museo de Arte Contemporánea de Galicia cuesta 2.400 euros cada metro, frente a los 3.079 y más de 7.000 que suponen las obras antes citadas, respectivamente.
Más allá de los costes del mercado no contemplados, existe otro elemento que eleva el precio y que es el hecho de que el equipo técnico que sigue la obra fue contratado hasta el año 2006 y, dado que la obra continúa y "el equipo no se puede desgranar", esto elevará los "honorarios del proyecto". En todo caso, asegura que "nosotros hemos cumplido los plazos comprometidos para la realización del proyecto", que duró un año y supuso la creación de 4.734 planos y 139 tomos de documentación. No obstante, rehusó argumentar las causas de que las licitaciones se produjesen varios meses después de estar los proyectos, dado que "no tengo información".
Asimismo, señaló que las suspensiones temporales son normales -aseguró no conocer un caso en que no fuese así- cuando existe "alternancia en el gobierno", si bien destacó que no se han paralizado las obras, sino que se han ralentizado a causa de la paralización parcial de dos edificios.
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