30-10-2007
Miguel C.V comparecía ante la Audiencia Provincial de A Coruña acusado de un delito de agresión sexual en grado de tentativa y otro de tráfico de drogas, pero al final el fiscal ha decidido dejar sin efecto la primera de las imputaciones porque la denunciante ha declarado que el acusado no es quien intentó violarla.
Con esta confesión de última hora, la mujer ha pasado de víctima a posible encausada, porque el ministerio público ha decidido poner los hechos en conocimiento del juzgado de guardia por estimar que la testigo ha podido cometer un delito de falso testimonio.
Con todo, el fiscal mantuvo su petición de siete años de cárcel para el acusado, y si en un principio pedía dos años por intento de agresión sexual y cinco por tráfico de drogas, ahora solicita la misma pena inicial sólo por el segundo delito, agravado por reincidencia.
El juicio ha quedado visto para sentencia después de una accidentada sesión en la que la presidenta del tribunal expulsó de la sala a víctima y acusado por haber llamado mentiroso y tergiversador al fiscal.
Los hechos sucedieron en agosto de 2005, cuando la mujer acudió a una vivienda del barrio coruñés de Labañou para comprar droga y fue supuestamente manoseada y amenazada por el vendedor. Tras denunciar lo ocurrido ante la Policía, los agentes registraron la vivienda y detuvieron al ahora acusado, pero también a otra persona que convivía con él y a la que se le incautó en aquel momento una pequeña cantidad de droga. Este segundo detenido fue juzgado y absuelto meses atrás, en tanto que el principal acusado, que es politoxicómano, pasó varios meses en búsqueda y captura tras huir del Juzgado de Instrucción.
En su declaración ante el juez, el imputado hizo hincapié en sus buenas relaciones con la denunciante, con dijo compartir ?aficiones comunes?, es decir, el consumo e intercambio de drogas. Además, el hombre aseguró que su hija lo tiene encerrado bajo llave en casa para mantenerlo alejado de la droga y, por tanto, ni él podía haber salido de la vivienda ni la supuesta víctima haber accedido a ella.
Por su parte, la mujer afirmó que ella había denunciado a ?un tal Miguel de Labañou?, pero añadió que esa persona no es el acusado. Uno de los agentes que participó en la investigación declaró que con los datos aportados por la denunciante llegaron a la conclusión de que el autor de los hechos denunciados era Miguel C.V.
La defensa del acusado resaltó las ?contradicciones y mentiras? vertidas por la denunciante e insistió en que por parte de la mujer nunca hubo ?una identificación clara y contundente? de su representado, por lo que ?si no hay pruebas para acusarlo por agresión sexual tampoco las hay para acusarlo por un delito contra la salud pública?.
El abogado criticó la investigación llevada a cabo por la Policía, que ni sometió al acusado a una rueda de reconocimiento ni indagó si podía haber ?algún otro Miguel? que viviese en el mismo barrio, en donde hay al menos una veintena de viviendas similares a las descritas en su día por la denunciante.
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