El Confidencial
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José Manuel López García
Cartas al Director

La Confederación Hidrográfica del Norte activa la alerta por sequía en la cuenca del Miño

Insta a moderar el consumo de agua

08-11-2007

Galicia está atravesando su otoño más seco de los últimos 50 años -es desde cuando existen estadísticas al respecto-, lo que ha derivado en los primeros efectos colaterales que pueden repercutir en el suministro de agua. Este es el temor de la Confederación Hidrográfica del Norte, que ha activado en la cuenca del Miño un Plan Especial de Alerta por Sequía, ante la importante bajada de caudales circulantes en los ríos. La primera petición va dirigida a los ayuntamientos, para que disminuyan el uso de agua para riego y baldeo de calles; así como a los responsables de los sistemas de abastecimiento de más de 5.000 habitantes. El objetivo es, en todo caso, moderar el consumo para hacer frente a una situación extraordinaria. El presidente de la CHN, Jorge Marquínez, explicó que aunque "no veo una situación de alarma grave que obligue a hacer obras de emergencia", sí consideró necesario "moderar consumos" sobre todo en municipios pequeños y que los concellos busquen "fuentes alternativas de abastecimiento", por si se produce alguna urgencia. Frente a esta perspectiva más "alarmista" de la Confederación Hidrográfica, está la postura del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, que informó que desde la Consellería de Medio Ambiente "non ven convinte todavía tomar esa decisión" de declarar la alerta por escasez de agua. Para suavizar, desde el Gobierno gallego optan por la definición de "prealerta" mientras se evalúa la situación actual. No descartó, no obstante, que finalmente se tome la decisión de hablar de "alerta". Esta visión más optimista es la misma que transmiten desde Medio Ambiente. Desde este departamento, sostiene que las reservas de los embalses de abastecimiento permitirán la normalidad en el suministro de agua a las grandes ciudades gallegas durante al menos dos meses, incluso si no cae una gota en ese tiempo. Eso sí, más allá de las urbes, no descartan problemas "puntuales" por la bajada de aguas subterráneas en pequeños núcleos de población. Para quitar más hierro al asunto, la Consellería recurre a la comparativa, aunque dejando a un lado el año anterior, con uno de los otoños más lluviosos y que dejó riadas e infinidad de desperfectos derivados de las intensas precipitaciones. De hecho, si se analiza la capacidad de los embalses, las cifras actuales son similares a las de 2005 e incluso superiores a las de 2004. Además, manejan como argumento que la situación actual sería muy preocupante si se produjese en febrero, cuando concluye un año hidrológico que acaba de empezar. Por el momento, Medio Ambiente está realizando un seguimiento de la evolución de los embalses de abastecimiento y lanza mensajes ya conocidos a la ciudadanía en general, a la que invitan a hacer un uso racional del agua. Las lluvias que no llegan Si se puede decir que este es, al menos hasta ahora, el otoño más seco de la comunidad en las últimas cinco décadas, también lo es que en un horizonte inminente los expertos no predicen precipitaciones. Lo asegura el meteorólogo Juan Taboada (de Meteogalicia), que define como muy "inhabitual" la falta de preciptaciones, debida a una presencia "abrumadora" de anticiclones. Ante esta atmósfera estable, no tienen cabida los frentes y, las perspectivas, no son excesivamente alentadoras. Hasta el próximo miércoles, al menos, parece que se mantendrá el tiempo seco, si bien el jueves día 15 "hai a posibilidade" de que la situación cambie. Eso sí, aunque podría caer alguna lluvia, "non con moita forza". Entre lo normal y lo que ocurre en la actualidad, distan muchos litros, de acuerdo con los datos aportados por Meteogalicia. De hecho, de un año a otro, se ha pasado en Santiago de 453 litros por metro cuadrado en el mes de octubre, a los 2 litros en el mismo periodo de este año. En ambos casos, se trata de un extremo, pues lo normal en esta zona se situaría entre los 165 y los 210 litros por metro cuadrado. La situación es similar en Pontevedra, donde las cifras consideradas normales son las mismas y las precipitaciones caídas el pasado octubre apenas alcanzaron los 4 litros por metro cuadrado (el pasado año fueron 436 litros). En Lugo, cuando lo normal serían 100-123 litros, el pasado mes cayeron 17 litros por metro cuadrado y en Ferrol 14 litros, cuando debería ser una cifra comprendida entre los 90 y los 115. En el caso de Ourense, octubre dejó 10 litros por metro cuadrado, cuando habitualmente son 75-90. El caso de Ourense y Lugo En la provincia de Ourense, un pueblo del Concello de Trives ya ha notado los efectos de la sequía, que obligan a suministrar agua mediante camiones cisterna. Mientras, en la ciudad, los técnicos están estudiando la situación para adoptar las medidas necesarias y poner en marcha un plan de contingencias. Por el momento, se han dado pasos para un consumo más responsable, aunque los resultados no se verán de inmediato. No obstante, el Concello ha adjudicado recientemente un sistema de riego inteligente, que supone un sistema de ahorro, pues regula el caudal del agua al mínimo necesario. En Lugo se han empezado a aplicar medidas, consistentes en la disminución del uso del riesgo para jardines, entre otras cuestiones. La semana comenzó con los embalses gallegos rondando el 48% de su ocupación, en cifras, según Medio Ambiente, similares al mismo periodo de 2005, algo debido a las lluvias del verano, que permiten mantener estos porcentajes. La cuenca del Miño está en torno a la mitad de su capacidad, la del Limia supera levemente el 30% y en Galicia Costa la ocupación se sitúa próxima al 35%. En todo caso, aseguran desde Medio Ambiente, todos los embalses tienen reservas para abastecer a su ámbito de influencia durante un mínimo de dos meses.





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