El arquitecto destaca el potencial magnífico del proyecto y dice que nunca tuvo "barra libre" para tomar decisiones
15-11-2007
Peter Eisenman, el arquitecto que dirige las obras de la Ciudad de la Cultura, aseguró en el Parlamento que los cambios de tamaño y presupuesto del proyecto fueron decisión de la anterior Xunta de Galicia. "Yo asumo la responsabilidad artística y soy el capitán del barco, pero no marco el precio de los billetes", manifestó.
El arquitecto norteamericano ideó un proyecto de 55.000 metros cuadrados para el monte Gaiás, que se amplió a 140.000 por las peticiones del Gobierno de Manuel Fraga, aunque asegura que nunca tuvo "un cheque en blanco" para llevar las obras a donde él quisiese. "Yo puedo hacer una casa, pero si el cliente quiere el garaje más grande, tengo que respetar sus decisiones siempre que el proyecto artístico se mantenga", afirmó Eisenman.
El autor norteamericano aseveró que tanto Jesús Pérez Varela como ahora Ánxela Bugallo son representantes de un cliente "muy estricto" y dijo que no considera la Ciudad de la Cultura un proyecto "grande para Galicia". "Espero que dentro de 25 años se hable del efecto Gaiás en la atracción del turismo", apuntó durante su intervención en la comisión de investigación sobre el complejo.
Eisenman sí reconoció que, en las bases del proyecto, la Xunta de Manuel Fraga incidía en su intención de "crear la eternidad, que la obra pasase a las próximas generaciones como el reflejo de la Galicia del nuevo milenio". Según Eisenman, "yo tengo que respetar las decisiones del cliente público".
"Estas cuestiones acontecen", manifestó en referencia a los cambios con respecto a la idea inicial y a las decisiones de la Xunta de ampliar la superficie o de incluir un aparcamiento y otras infraestructuras. Eisenman aseguró que informó en todo momento al Gobierno de que las modificaciones en el proyecto supondrían incrementos presupuestarios, "pero no los honorarios del arquitecto, fijados desde el primer momento y que no se han movido". "El cliente es duro y estricto, antes y ahora, y los cambios para hacer con el nuevo Gobierno un centro de arte internacional o un museo para los niños me parecen razonables, porque la integridad del proyecto se mantiene", manifestó.
Precedentes
Peter Eisenman comenzó su comparecencia hablando de proyectos históricos como el Partenón de Atenas, la Alhambra de Granada o El Escorial, para concluir que la Ciudad de la Cultura puede tener similitudes con estas construcciones pero, a diferencia de las anteriores, fue impulsado "por un Gobierno democrático".
Para el autor del Gaiás, estamos ante un ejemplo de "arquitectura de modestia en algunos aspectos, con el uso de materiales locales, como la piedra, y la utilización de recursos ya presentes en el pavimento del casco histórico de Santiago o las vidrieras de la Marina de A Coruña". "La Ciudad de la Cultura tiene un potencial magnífico, se habla en todo el mundo del proyecto y es emocionante que un organismo político sepa apoyarlo", afirmó. Por ello, Eisenman demandó a los tres grupos parlamentarios que "defiendan la obra, no la podemos tirar, traerá mucha vida a Galicia". "El consenso es posible, el Memorial del Holocausto de Berlín también provocó debate político y tuvo tres millones de visitantes en su primer año", añadió.
Además, afirmó que un grupo de expertos participó en las redifiniciones del proyecto, que nunco tuvo "barra libre" para la toma de decisiones y negó las declaraciones de Pérez Varela en las que éste aseguraba que los cambios fueron todos responsabilidad de Eisenman.
Sin embargo, tampoco apoyó las críticas del BNG sobre la gestión del ex conselleiro de Cultura: "Ese no es el Pérez Varela que yo conocí, repito que tanto él como Ánxela Bugallo son clientes muy estrictos según sus necesidades". "En ocasiones leo periódicos de España y tengo la sensación de que algunos creen que soy un criminal, pero yo me siento el capitán del barco, velaré por su seguridad y por los pasajeros y seré el último en abandonar", dijo.
Defendió que él siempre tuvo un proyecto de contenidos para el Gaiás, "después de un proceso exhaustivo para su definición", pero aceptó como "normal" que el cliente cambie sus intenciones iniciales e imponga otros usos a medida que los trabajos avanzan. "Los arquitectos somos la punta del iceberg y lo único que pedimos es que el sentido de la obra no se modifique; en este terreno, reconozco que el respeto a mi idea continúa", afirmó.
Por último, animó a los partidos políticos a que se acerquen al Gaiás a hablar con los equipos de construcción anónimos que siguen el día a día de las obras. "El entusiamo es el mismo desde el primer momento", aclaró.
En sus turnos de intervención, tanto PSdeG como BNG insistieron en que no discuten el proyecto arquitectónico, pero sí la gestión del mismo por parte de la Xunta del PPdeG. El diputado socialista Xaquín Fernández Leiceaga le expresó sus dudas sobre la necesidad de poner en marcha la Ciudad de la Cultura, teniendo en cuenta que Galicia aún es una comunidad Objetivo 1 en la Unión Europea. "Espero que algún día sean ustedes los que den fondos estructurales y confío en que este proyecto ayudará al progreso de esta tierra", concluyó Eisenman.
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