El Confidencial
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Ernesto González Valdés
José Manuel López García

Un empresario de Lugo permite desarticular un grupo organizado que pretendía estafar 600.000 euros

21-11-2007

La colaboración de un empresario lucense del sector inmobiliario permitió desarticular una banda internacional de estafadores, con un alto grado de especialización, que supuestamente se dedicaba a robar a personas de alto poder adquisitivo en diferentes países de Europa. La operación culminó con la detención en Madrid de cuatro personas de origen servo-croata y con la incautación de 23 fajos de billetes falsos de quinientos euros. Aunque no quiso que se hiciese público su nombre, por motivos de seguridad, el empresario contó su historia a AGN. Según su testimonio, los presuntos estafadores, que se hicieron pasar por comerciantes de diamantes de origen judío, lo llamaron y "se interesaron por la compra de una propiedad inmobiliaria en Lugo, tasada en seis millones y medio de euros". "Esta gente se dedica a estafas a gran escala y tienen a personal que todos los días entra en Internet para controlar la oferta de propiedades inmobiliarias con un precio elevado, de más de tres millones de euros", explicó. Al principio, establecieron varios contactos con la empresa lucense desde ciudades "como París, Milán o Londres", hasta que, finalmente, "me dijeron que querían comprar y me plantearon la posibilidad de concertar una cita para cerrar la operación", precisó el empresario. Pusieron como condición que el encuentro se celebrase en París, porque "tenían una exposición de diamantes montada en la ciudad y tenían pensado pasar al menos dos meses" en la capital gala. "Aunque al principio dudé", reconoció, "comenzaron a llamarme casi todos los días para reiterarme su interés por la compra de la propiedad e insinuarme que si no cerraban esta inversión, ya estaban pensando en otras alternativas". En París, los presuntos estafadores concertaron un encuentro en un "restaurante de gran lujo", comentó el empresario, y le explicaron que "como el negocio de diamantes genera una cantidad de dinero increíble, se dedicaban a realizar inversiones inmobiliarias, para no tener el capital parado en países como Suiza o Mónaco". En esa reunión, le expusieron las condiciones de la operación. Los presuntos compradores le pagarían a la inmobiliaria dos millones y medio de euros cuando se firmase el contrato de compraventa y, transcurrida una semana, los cuatro restantes, en el momento que se formalizase la escritura. "Hasta ahí todo bien", explicó el intermediario, "pero entonces me comentaron que eran judíos y que, de cada transacción económica que realizaban, tenían que enviar un 15 por ciento al estado de Israel". Por eso, "me pidieron que el día de la firma del contrato llevase yo los 600.000 euros en billetes pequeños, para aportar esa cantidad. Como vieron que me extrañaba, al momento que dijeron que ellos me los pagarían ese mismo día, de forma que me entregarían los dos millones y medio de la operación, más esa cifra, en total 3.100.000 euros, en billetes de quinientos". Además, "también me especificaron una última condición, que la operación sólo podía realizarse en cinco ciudades:, Londres, París, Munich, Milán o Barcelona". Cuando regresaba a Lugo comenzó a sospechar y, al llegar a casa, decidió consultar en Internet el nombre del presunto comprador. Entonces, afirmó, "ya me encontré con todos los antecedentes de este señor y los casos de estafa". "Como me sentí humillado y burlado, decidí seguirles la corriente y me puse en contacto con la Policía. Los llamé y les dije que la operación se cerraría en Madrid o nada. Finalmente, aceptaron y fijamos el encuentro para el día 15 de noviembre", concretó. "Llegamos a Madrid y después de una reunión en una cafetería, a las dos y cuarto de la tarde estaban ya esposados y trincados. "Los agentes de la Polícia son unos individuos fantásticos, parece una cosa de película, su preparación y la tecnología que utilizan, algo totalmente increíble", dijo el empresario. Después de toda esta odisea, reconoce sentirse "muy satisfecho de haber colaborado con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado" y reconoce que "si todo el mundo hiciese lo mismo no habría este tipo de bandas". Una banda de especialistas La Policía Nacional informó de que el grupo desarticulado tenía un carácter "trashumante, estaba perfectamente jerarquizado y sus miembros tenían un elevado gradio de especialización". Los integrantes cambiaban constantemente de identidad y siempre aparecían ante las víctimas con "una indumentaria impecable" y vehículos de alta gama, para hacerse pasar por "empresarios de alto poder adquisitivo". En el momento de la detención, portaban "tarjetas de residencia francesa". En la operación fueron incautados 23 fajos de billetes falsos de quinientos euros y útiles para fabricar este tipo de dinero, además de 18.000 euros en efectivo. La Policía también requisó las placas de un turismo, cuya sustracción ya había sido denunciada.





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