La Iglesia parroquial de Lalín se quedó pequeña para acoger a las dos mil personas que asistieron al funeral por el ex conselleiro Xosé Cuiña, fallecido el pasado viernes. De nuevo, como había ocurrido el domingo, aunque con mucha menor profusión, fueron muchas las autoridades que quisieron rendir homenaje a uno de los políticos que marcó el devenir de Galicia durante más de tres lustros. Así, acompañando a su viuda, María del Carmen Aparicio, a sus hijos Rafael y María, a sus hermanos y al resto de la familia estuvieron también el presidente del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo, la secretaria ejecutiva de Política Social y Bienestar del partido, Ana Pastor, el presidente de la Diputación de Pontevedra, Rafael Louzán, el de la de Ourense, José Luis Baltar y el socialista Modesto Pose, entre otros. Poco antes de las exequias fúnebres, llegaron también el titular de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, y la conselleira de Política Territorial, María José Caride. Por parte del PP tampoco faltaron Jesús Palmou, José Antonio Orza, Jaime Pita, Aurelio Miras Portugal, Alfonso Rueda o Roberto Castro, entre otros. El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, acudió a las honras fúnebres, junto a la conselleira de Política Territorial. En representación del PP acudieron la secretaria ejecutiva de Política Social, Ana Pastor, el presidente del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo, y los presidentes de las Diputaciones de Ourense, José Luis Baltar, y Pontevedra, Rafael Louzán. La masiva afluencia de gente obligó a un gran número de asistentes a seguir la misa desde el atrio de la Iglesia. El funeral fue oficiado por el obispo de Ourense, Luis Quinteiro Fiuza, amigo personal de Cuiña. Quinteiro Fiuza destacó que su etapa final "foi dunha xenerosidade sublime. Pepe regalou perdón a mans cheas. Viveu e morreu sen odio nin rencor e foi perdoando". Cuiña era enterrado el domingo 30 en su parroquia natal de Prado después de que miles de personas le diesen el último adiós en la capilla ardiente instalada en el Consistorio lalinense.