Y es que no hay otra explicación. Con aprobar el Plan Xeral tal cual se lo remitió el equipo redactor y que fuera la Xunta quién se lo enmendara, se hubiera evitado el carajal en el que se ha metido. Pero le puede su ego. Le pasa lo que al ex alcalde compostelano Xerardo Estévez, que más que caminar levitaba. Será por eso que se llevan muy bien.