La secesionista provincia serbia de Kosovo cerró su primer día de independencia con fuegos artificiales en el centro de Pristina después de un concierto en el que actuaron numerosos artistas locales. Al final del recital subieron los dos máximos representantes del nuevo Estado al escenario, el primer ministro, Hashim Thaçi, y el presidente, Fatmir Sejdiu. Tras ser recibido con frenéticos aplausos, el ex líder guerrillero y actual jefe de Gobierno felicitó a las todas las familias kosovares por la independencia proclamada hoy. "Que haya paz y estabilidad en Kosovo. Kosovo es un Estado soberano y democrático", manifestó Thaçi ante miles de ciudadanos, reunidos en una céntrica plaza, a pesar del frío polar que azotaba la región hoy. Los fuegos artificiales se vieron acompañados por fuego de ametralladoras y otras armas, lo que en las primeras horas de los festejos había causado heridas, al menos, a cuatro personas, dos de ellas menores de edad. Kosovo declaró su independencia de Serbia en una sesión extraordinaria del Parlamento en Pristina. Serbia anunció inmediatamente que no reconocerá "jamás" el nuevo Estado, mientras que su aliado Rusia convocó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. Sejdiu había apelado a la comunidad internacional a conceder a Kosovo el reconocimiento diplomático y se espera que los primeros países en hacerlo sean Estados Unidos y la UE. Por otra parte, para hoy, los serbio-kosovares, que representan una minoría de unos 100.000 personas en la ex provincia serbia de dos millones de habitantes, han anunciado manifestaciones en rechazo a la independencia declarada hoy en Pristina. Mientras que en Belgrado se produjeron altercados frente a las legaciones de Estados Unidos y Eslovenia (como presidente de turno la UE), la situación estaba tranquila en Kosovo. La única excepción fueron sendos ataque de granada en el norte de la ciudad Mitrovica, habitado por muchos serbios, contra edificios de la ONU y de la UE, que apenas causaron daños materiales.