Estados Unidos cree que la renuncia de Fidel Castro al poder debe ser el principio de una transición a la democracia en Cuba, aunque de momento no se plantea el levantamiento del embargo. El diario oficialista Granma anunció la pasada noche que el presidente cubano abandonará el poder tras cincuenta años de permanencia, en un comunicado que causó inmediatas y abundantes reacciones en Estados Unidos. Desde Ruanda, donde se encuentra en el transcurso de una gira por África, el presidente de EE.UU., George W. Bush, insistió en que la renuncia de Fidel Castro "debe ser el comienzo de la transición democrática en Cuba", y animó al resto de los países a colaborar con el pueblo de la isla caribeña con ese fin. "La comunidad internacional debería trabajar con el pueblo cubano para comenzar a construir instituciones que son necesarias para la democracia", afirmó Bush. Sin embargo, el Gobierno estadounidense ha dejado claro que, pese a la marcha de Castro, no piensa por el momento en levantar el embargo que mantiene desde hace 48 años contra la isla y que representa la piedra angular de su política contra el régimen castrista. La actitud de Washington, según dejó claro el "número dos" del Departamento de Estado, John Negroponte, es la de mantener la situación actual mientras el régimen se prorrogue bajo el mando de Raúl, el hermano menor de Fidel Castro y quien se lleva haciendo cargo del poder desde que el presidente, de 81 años, fue sometido a una operación de urgencia en 2006. "No me puedo imaginar que ello ocurra pronto", dijo Negroponte, en declaraciones a la prensa en referencia a una hipotética retirada del embargo. Estados Unidos abriga pocas esperanzas de que el régimen vaya a efectuar cambios democráticos bajo el mando de Raúl Castro, según añadió por su parte el portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey, quien calificó al sucesor de su hermano como "un dictador de poca monta" o un "pseudo-Fidel". Según Casey, será "significativo" si se produce una mayor "apertura y libertad para el pueblo cubano" y en última instancia se alcanza una transición democrática. Sin embargo, añadió, la creencia generalizada en Estados Unidos es que Raúl "simplemente es una continuación del régimen de Castro, de la dictadura". Desde que asumió el poder, Raúl ha dado señales de una cierta apertura económica y ofrecido mejorar las relaciones con Estados Unidos, aunque Washington no ha parecido tomarle la palabra.