Ni autonómicas, ni municipales, han tenido que ser unas elecciones generales las que hayan reunido a los tres líderes políticos gallegos en un debate televisivo con sabor a ?autonómicas?. La cordialidad ha dominado un encuentro en el que el tema estrella ha sido el fracaso del Estatuto gallego. Los socios del bipartito se han respetado y Feijoo se ha encontrado en ocasiones con críticas por dos frentes. El presidente de la Xunta y secretario xeral del PSdeG, Emilio Pérez Touriño; el vicepresidente gallego y portavoz nacional del BNG, Anxo Quintana, y el líder del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo, demostraron que están pensando ya en las autonómicas, aunque sin dejar de lado la cita del 9 de marzo, para lo que defendieron las propuestas de sus respectivos partidos. Los socios de Gobierno centraron sus críticas y ataques en el líder de la oposición, intentando no dejar entrever ni un resquicio de desacuerdo. Núñez Feijoo tuvo que disparar a ambos lados, aunque fue más claro su enfrentamiento "personal" con Touriño. Tras este encuentro, quedó claro que aún no existe espacio para retomar la negociación del Estatuto de Autonomía de Galicia, una de los grandes fracasos de los partidos gallegos. BNG y PSdeG volvieron a atribuir la culpa al PP, y Feijoo considera que fueron los nacionalistas los culpables por insistir en un "Estatuto de nación". Conclusiones Sus conclusiones finales sirven bien de resumen a este encuentro en el que se produjo un repaso por la situación económica, las infraestructuras, el autogobierno y las políticas sociales. Touriño afirmó que Galicia "funciona", y "síntese cómoda no tren da España plural", en el que dejó de "estar no furgón de cola", mientras que el vicepresidente Quintana terminó pidiendo que el próximo 9 de marzo "votemos como galegos" para dar el apoyo a su partido y que sea decisivo en Madrid, algo que será "bo para Galicia, pero tamén para a democracia e o progreso no Estado español". Por su parte, Núñez Feijoo reclamó "cambio" ante la situación económica de crisis que dibujó para Galicia. Aseguró que la comunidad "foi esquecida" durante los últimos cuatro años por el Gobierno central y ahora "temos a oportunidade de ter un galego como presidente" del Estado y hay que aprovecharla. Estatuto Quintana instó a Núñez Feijoo a responder si "vai seguir vetando un Estatuto de primeira para Galicia", a lo que el líder de la oposición respondió que "de primeira cando quera, pero Galicia non é nación". Para Feijoo la responsabilidad de la falta de acuerdo en este sentido se debió a que el Bloque exigió en su momento "un Estatuto de nación", frente a que "vostede e máis eu pactamos que non houbera un Estatuto de nación", le dijo directamente a Touriño. El presidente gallego se limitó a manifestar su esperanza en que el PP "teña vontade de rectificar algún día" su oposición al nuevo Estatuto, para el que sólo puso "dúas condicións que sexa de primeira, como o de Euskadi e Cataluña e sexa de consenso". Infraestructuras En el segundo bloque temático, el destinado a las infraestructuras se proudujo un verdadero cruce de argumentos a tres bandas entre los tres líderes. Así, Touriño defendió la inversión del Gobierno central en Galicia asegurando que "estamos na primeira división" mientras el PP nos mantenía "na terceira", y comprometió que al finalizar la legislatura seremos "un territorio perfectamente vertebrado", algo que cuestionó Feijoo en todo momento. Para el líder de la oposición es imposible que el AVE a la Meseta esté terminado en 2012, porque para eso haría falta 1.800 millones de euros anuales y "só temos 580" afirmó. Por eso, aseguró que "fumos os últimos nas autovías e se non cambia a traxectoria, seremos tamén os últimos no AVE" y prometió que si gobierna el PP "vamos a aprobar e cumprir o Plan Galicia". Quintana puso al BNG como artífice de haber logrado el 8 por ciento de los fondos estatales territorializados, e insistió en que hay que ser firme en la relación con Madrid. En este punto esgrimió una foto de la manifestación en la capital española contra el Prestige y aseguró que "por esto empezou a medrar a inversión en Galicia" porque la gente fue "con dignidade" a reclamar "non caridade senón xustiza distributiva". Este fue uno de los pocos puntos en los que Touriño rebatió algo a su socio de Gobierno, aunque sin hacerlo explícitamente, ya que se limitó a constatar que Galicia cuenta con el 8 por ciento desde que gobierna Zapatero, y que la comunidad "é directamente beneficiada non de ningunha historia, senón dun goberno que cre na cohesión territorial". Pero sin duda, el instante más entretenido de este debate, ante el que no pudo resistirse ni Feijoo, fue cuando Touriño ejemplificó en "la niña de Rajoy", a la que se refirió el líder del PP al final del debate con Zapatero, los logros a nivel social del Gobierno gallego. Así, manifestó que esta niña "debe saber que en Galicia terá os libros gratis, poderá ir ao dentista ao Sergas e ir a estudiar no verán a Inglaterra". Tras puntualizar que Rajoy no tiene hijas, sino sólo hijos, Núñez Feijoo recriminó que la Ley de Dependencia se aprobó "sen un peso" y cuestionó el modelo educativo, ya que la educación "non é ideoloxización". Sobre la mesa puso las propuestas del PP en esta materia, para subir las pensiones no contributivas, así como a las viudas y los viudos. Quintana insistió en reclamar que el Estado otorgue a Galicia "o 10 por cento" de los fondos destinados al desarrollo de la Ley de Dependencia y garantizó que si el BNG "é decisivo en Madrid" tras estas elecciones "o imos a conseguir". Explicó que "non nos chega o 5 por cento" que prevé el Estado para la comunidad, ya que la población de dependientes gallegos es el 7,5 por ciento de la del Estado. Debate histórico Desde 1993 no era posible ver en Galicia un encuentro entre los principales dirigentes de los partidos, y nunca en la historia se celebró ninguno a tres bandas, como en esta ocasión. En aquel entonces, fueron Manuel Fraga, del PP, y Antolín Sánchez Presedo los que se enfrentaron ante las cámaras de una cadena de televisión privada. Así que esta es la primera vez en muchos ámbitos, como el hecho de que participe un presidente de la Xunta en ejercicio, sin ser candidato electoral. Sin duda un debate para la historia, que tendrá su segundo capítulo en la campaña para las elecciones autonómicas, según se han comprometido los tres partidos.