La Xunta de Galicia ha presentado el anteproyecto de ley integral en materia de drogodependencias y otros transtornos adictivos, que prohibirá y sancionará económicamente el consumo de alcohol en la vía pública y limitará la publicidad de las bebidas de este tipo. La conselleira de Sanidad, María José Rubio, presentó, junto con el subdirector de Salud Mental y Drogodependencias, Víctor Pedreira, el texto, que ya fue consensuado con diversos colectivos y con las administraciones locales, a las que deja una puerta abierta para establecer "excepciones", como la posibilidad de crear "botellódromos", a la prohibición de ingerir alcohol en la calle. Además, la nueva normativa prohíbe la venta de alcohol a personas de cualquier edad entre las 22:00 y las 9:00 horas, salvo en los locales de hostelería, para consumo en el interior, y que los menores de edad puedan adquirir este tipo de bebidas incluso si tienen menos de 18 grados -en la actualidad los mayores de 16 años sí pueden comprar bebidas de baja graduación-. Los ayuntamientos podrán acotar horarios, lugares o días en los que el consumo de estas bebidas en espacios abiertos esté permitido, una posibilidad pensada para celebraciones patronales o la definición de "botellódromos", indicó Pedreira, que tiene como limitación insalvable la mayoría de edad de los consumidores. El anteproyecto, que inicia el proceso de información pública este mismo viernes y podrá ser visto en el Consello de la Xunta en mayo, diferencia entre las bebidas fermentadas -cerveza, vino y sidra- y las destiladas y, en cuanto a la publicidad, la promoción de éstas últimas será "casi absoluta". Publicidad controlada Las bebidas fermentadas no podrán aparecer publicitadas en lugares vinculados al uso de vehículos, como transportes o gasolineras, donde tampoco se venderá alcohol, ni en los medios de comunicación públicos entre las 7:00 y las 21:00 horas, para evitar la difusión entre público de menor edad. En cuanto a formas de promoción, como el uso de sombrillas de marcas de bebidas en las terrazas, el subdirector de Salud Mental señaló que los licores destilados no podrán hacer "publicidad externa" como ésta, pero que las fermentadas sí. Las sanciones por beber en calle, considerada una falta leve, oscilarán entre los 30 y los 600 euros, pero podrán ser "condonadas" a cambio de que el infractor acceda a un programa de tratamiento, si presenta una patología adictiva, o en actividades de carácter "formativo o informativo", explicó Pedreira. Además, destacó que estas multas "no tienen un afán recaudatorio", ya que el dinero se destinará a programas de prevención, asistencia y reincorporación de personas drogodependientes o con otras patologías adictivas. La conselleira de Sanidad destacó que ésta será una ley "integral" que pretende incidir en la "protección de los menores" frente a las drogodependencias y el abuso de otras sustancias u objetos tecnológicos, como los teléfonos móviles, cuyo abuso puede ser patológico. Rubio explicó que la ley promoverá la prevención, mediante la "disminución de la oferta y la demanda", la atención a "todos los ciudadanos sea cual sea su patología" y la "reintroducción" social y laboral de las personas con una adicción. En este sentido, Pedreira agregó que éste "no es una ley antibotellón", ya que pretende atender cualquier conducta abusiva de sustancias y objetos y otros tipos de adiciones, y que la Xunta apoyará a las empresas que contraten a personas con estos problemas, para las que elaborará "pactos de empleo". La titular de Sanidad señaló que también se creará un Observatorio de Drogas y otros Transtornos Adictivos y se integrarán en el sistema de atención sanitaria este tipo de problemas, que contarán con unidades especializadas.