Este jueves entra en vigor la polémica Norma do Hábitat Galego, que ha dividido a Xunta, municipios, ecologistas, arquitectos y constructores, con la que se tratarán de mejorar las condiciones de habitabilidad de los gallegos, pero que muchos temen que traiga como consecuencia más inmediata un aumento en el precio de la vivienda, precisamente en un momento en que uno de los sectores puntales de la economía atraviesa una fuerte desaceleración. En entrevista a galiciadiario.com, el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción de Pontevedra, Ángel Fernández Presas, se ha mostrado prudente a la hora de hacer una valoración de esta Norma do Hábitat, asegurando que, de momento, no se le puede acusar de agudizar la crisis. "Esta ley no tiene que ver con la crisis que atravesamos, porque los problemas ya los tenemos antes de que entre en vigor, así que sus efectos positivos o negativos se conocerán a medio plazo", dijo. Del mismo modo, Fernández Presas ha dejado caer que "nosotros cobramos por metro cuadrado construido...", por lo que el encarecimiento de la vivienda parece que será inevitable. El punto de la Norma que más disensión ha creado ha sido la prohibición de construir viviendas de menos de 40 metros cuadrados, a lo que el dirigente empresarial apuntó que "siendo realistas en Galicia hay pocas viviendas con esas dimensiones tan reducidas, cuando en otras comunidades autónomas su número es mucho más elevado". Sólo aguantarán los profesionales sólidos La desaceleración o crisis del sector de la construcción genera a diario titulares con cifras negativas que asustan al más optimista. Oficinas inmobiliarias que no paran de cerrar, obreros sin trabajo, obras paralizadas... A pesar de ser consciente de este panorama, Fernández Presas quiere extraer su lado positivo. "En los últimos años a este mercado han acudido personas que no eran profesionales buscando dinero rápido y fácil, así que esta desaceleración va a traer una depuración del sector, va a ser una purga de la que sólo saldrán airosos los auténticos profesionales", aseguró el empresario, al mismo tiempo que es consciente que a corto plazo "esta desaceleración va a traer problemas a muchas empresas y familias, lamentablemente". El parón en el sector promotor e inmobiliario se veía venir desde hacía tiempo, pero las empresas no se han preparado de forma adecuada para afrontar este momento de "vacas flacas". Ángel Fernández Presas cree que una vez superados los peores momentos se alcanzará una normalidad que se hacía necesaria en el mundo de la construcción: "está claro que llevábamos un ritmo de construcción que España no se podía permitir, no podíamos continuar como ocurrió en 2006, cuando se visaron más de 800.000 viviendas en España, y eso está muy por encima de la demanda de nuestro país", analiza el constructor, que continúa diciendo que "esto necesitaba un enfriamiento, aunque se ha tratado de un frenazo brusco". Consciente de que "tenemos que asumir que llega un nuevo ciclo", Presas quiere prevenir a sus colegas: "aunque hay que esperar a ver cómo evolucionan los mercados financieros, vamos a tener que hacer un esfuerzo y agudizar el ingenio, y tanto las empresas de construcción como de promoción debemos buscar alternativas para defender los puestos de trabajo y no arrinconarnos ni ponernos a la defensiva", advirtió. Sin alarmismo Lejos de catastrofismos, el representante de los constructores pontevedreses ha querido dar un mensaje de tranquilidad. "Todo esto se ha precipitado como algo más psicológico que real, porque en siete meses la economía de un país tampoco se va a desplomar, lo que pasa es que la inversión está retraída y la demanda de vivienda contenida, porque la gente quiere esperar a ver cómo termina todo esto", apuntó Presas. En lo de poner plazos, el empresario tampoco se quiso aventurar. "Es pronto para decir cuándo acabará esta situación. Primero hay que tocar fondo y aún no lo hemos hecho, y a partir de ahí ya empezaremos a levantarnos", aseguró. También Presas quiso recordar que los problemas en la construcción no son independientes, sino que forman parte de una coyuntura económica mundial interrelacionada. Pero sus palabras no deben entenderse como de pasividad, sino que Fernández Presas exige al Gobierno "medidas", ya que si esta situación se prolonga demasiado "se produciría una disminución importante en el crecimiento del país en todo su conjunto".