Santalices critica en Punto Radio el "estrujamiento" al que se somete a los facultativos
09-05-2008
?Había y hay agendas cerradas. El presidente de la Xunta miente y tiene que rectificar porque la realidad es tozuda?, afirmó contundente el portavoz de Sanidade del Grupo Popular, Miguel Santalices, que ha desvelado nuevos casos de agendas cerradas y ha denunciado el crecimiento de la lista de espera para cirugía cardíaca, pese a que se trata de enfermos que atraviesan situaciones delicadas.
De esta forma, el cierre de la agenda hace que varios enfermos de Ourense lleven más de tres meses esperando conseguir una cita para someterse a una ganmagrafía miocárdica de esfuerzo, en una prueba diagnóstica necesaria para detectar isquemias coronarias. De la misma forma, la agenda de cardiología en la ciudad de las Burgas está cerrada desde hace un año y, en Ferrol, los enfermos tienen serias dificultades para conseguir cita en oftalmología, entre otros casos.
El "estrujamiento" de la Administración
Asímismo, en declaraciones a Punto Radio, Santalices criticó "el poder de la Administración, que a veces te acorrala y hacen políticas de estrujamiento con determinado personal", aseguró el diputado, en relación a la reticencia de algunos médicos para reconocer los atascos que sufren en sus consultas. "La Admnistración dice: ojo con lo que dices, porque si no descarga sobre ti todo el peso", afirma Santalices.
El portavoz de Sanidade del Grupo Popular también hizo referencia a las últimas agresiones de pacientes contra facultativos, que calificó como "una de las consecuencias de la tensión que se está acumulando".
Según el PP, estos datos desmienten al propio presidente de la Xunta, que en sede parlamentaria llegó a ?negar la mayor? después de que Alberto Núñez Feijóo pusiera de manifiesto que Sanidade está cerrando agendas para evitar que continúen incrementándose las ya abultadas listas de espera de los hospitales públicos.
En rueda de prensa, Santalices Vieira llamó la atención sobre el incremento de la lista de espera en los servicios de cirugía cardíaca de los tres hospitales gallegos que disponen de esta especialidad: Juan Canalejo de A Coruña; Clínico Universitario de Santiago, y Complexo Hospitalario de Vigo).
En su conjunto, el pasado 31 de marzo esperaban para ser intervenidos un total de 580 pacientes, 46 más que tres meses antes, que soportan una demora media de 122 días (14 más que hace un año), a pesar del riesgo que entrañan este tipo de patologías. En el último trimestre se registraron ya demoras superiores a un año (que no existían tres meses antes), con más de cien enfermos que tienen que esperar más de medio año.
Para Santalices, la desigual carga de trabajo que soportan las tres unidades de cirugía cardíaca disponibles en Galicia necesita "de una reflexión seria por parte de los responsables de la política sanitaria de la Xunta", a los que responsabilizó de los problemas que están surgiendo en este área.
?Se trata de un problema exclusivo de gestión, no de un asunto médico, ya que los profesionales están trabajando de manera ejemplar, realizando más de 700 cirugías anuales, en el caso de Meixoeiro. Se necesita una nueva organización y distribución de los recursos disponibles, potenciando los medios existentes para hacer frente a la demanda real?, agregó el diputado popular.
17 meses esperando un marcapasos
Miguel Santalices comentó algunos casos de enfermos que están soportando una espera excesiva, impropia de un servicio como el de cirugía cardíaca. Se refirió, en concreto, a un enfermo en situación de riesgo que lleva 17 meses, desde el 5 de diciembre de 2006, para que se le implante un marcapasos de triple resincronización.
Citó también a una persona a la que en octubre de 2007 se le realizó un cateterismo y, desde entonces, espera para ser intervenida quirúrgicamente; como consecuencia de la espera tuvo que acudir en varias ocasiones al servicio de urgencias.
Otro de los ejemplos denunciado es el de un enfermo que presenta un aneurisma de aorta ascendiente de 5,7 milímetros y que se encuentra pendiente de cirugía desde julio de 2007. Otros enfermos, que deben someterse a estudios electrofiosiológicos esperan asistencia también desde julio de 2007.
La colectividad médica considera que la espera para un servicio de cirugía cardíaca nunca debería superar los tres meses, ni siquiera para los casos con menos riesgo.
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