El Confidencial
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José Manuel López García
Ernesto González Valdés

María Isabel Blanco reconoce que viajó a Argentina como agente electoral para el alcalde de Muxía

Soneira acusa al PP de urdir una "trama" para tapar el "cheque" de Feijoo

21-05-2008

María Isabel Blanco, la presunta agente electoral socialista que viajó a Argentina en la precampaña de las municipales de 2007, reiteró en la comisión que investiga su caso en el Parlamento gallego que la principal actividad que realizó durante su viaje fue pedir el voto para el entonces candidato socialista y actual regidor de Muxía (A Coruña), Félix Porto. "Yo no fui de vacaciones, ni a ver a mi hermana", sentenció y reiteró que fue contratada para "hacer campaña" en el exterior "siempre bajo las órdenes de Porto", negando la versión del Gobierno gallego, quien justificó el pago de su vuelo -a través de un convenio con Iberia- aludiendo a razones humanitarias. En este sentido, Blanco explicó que ella firmó un contrato que la vinculaba como auxiliar administrativo a la ourensana Asociación de Viticultores do Castro, a través del sindicato Unións Agrarias (UU.AA.), pero que Porto le comunicó poco después de formalizar este documento, y para su "sorpresa", que su función real sería pedir el voto para él en el exterior. De hecho, señaló que el regidor socialista le dio 2.500 euros en efectivo -1.500 cuando partió, y otros 1.000 cuando se reunió con ella en Buenos Aires-, y que ante los "malos resultados" del voto exterior -Porto aseguró que el PSOE sólo recibió 38 votos de Argentina, y ella defendió que gestionó "80 o 90"- llegó a tratarla "de forma vejatoria". La emigrante retornada incidió especialmente en este punto, limitando el papel de la diputada socialista Marisol Soneira al de la "intermediaria" y aseguró desconocer si fue ella quien solicitó a la Xunta su billete de vuelo. Eso sí, Blanco describió con pelos y señales su experiencia como "agente electoral" en Argentina. "53 días siniestros" "Fueron 53 días siniestros", aseveró y reconoció haberlo pasado "muy mal" al estar prácticamente dos meses lejos de su marido y de su hijo, cuando al parecer Porto le había dicho, en un primer momento, que el viaje se prolongaría sólo 20 días. Allí, aseguró que se quedó en casa de su hermana, y que contactó con dirigentes del PSOE en Buenos Aires como Evaristo Oroña, secretario del PSOE en Buenos Aires, o la portavoz socialista de Mar de Plata, Sofía Canosa. También indicó que tuvo que contratar a dos personas más -Rubén Fernández y Marcelo Rico- para que le ayudasen en su trabajo como agente electoral puerta a puerta, para el que usó, según sus palabras, un CERA proporcionado por el propio Félix Porto. Asimismo, reconoció haber pedido el voto para el PSOE en una comida organizada en el ABC de Corcubión, aunque negó rotundamente haber fotocopiado pasaportes o utilizado otros 'métodos' como el cambio de votos en sobres abiertos con vapor, tal y como apuntó el diputado del BNG, Iago Tabarés. "Non es mi estilo de trabajo", sentenció. En este contexto, el diputado del PSdeG Xaquín Fernández Leiceaga advirtió que no existe "ningún documento" que pruebe de forma "consistente" que realmente gestionó votos para Porto, y se refirió a los correos electrónicos hechos públicos en su momento por el PP. "Tres desas persoas nin sequera están no CERA", esgrimió el socialista y añadió que "cinco persoas, tres testemuñas, e cero votos" resumen "a súa brillante xestión como axente electoral". "Pues dejen que los testigos vengan a decirlo aquí o llámenles por teléfono", replicó Blanco y acusó al PSOE de pretender "tapar el cielo con las manos". Razones de "conciencia" Durante su intervención, María Isabel Blanco volvió a reconocer que Soneira le ayudó cuando retornó a España en el año 2002 y le reiteró su agradecimiento por ello. No obstante, y como ya hizo en días pasados, aseguró que le devolvió el favor, llegando incluso, antes de las autonómicas de 2005, a realizar llamadas desde el Parlamento gallego para pedir el voto el líder socialista y presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño. Soneira negó este extremo de forma tajante, aunque reconoció la presencia de Blanco en el Parlamento, pero "como tanta outra xente, que vén en busca de asesoramento ou a dalo, que non foi o caso". También se quejó del "acoso" que han sufrido sus familiares tanto aquí como en Argentina desde el momento en el que su caso salió a la luz y aseguró que su repercusión no le ha traído "nada más que sufrimiento". "Me llegaron a decir que iba a aparecer tirada en una alcantarilla", dijo y reconoció que si hubiese sido consciente de todo lo que iba a pasar se lo habría pensado "dos veces" antes de hablar. Con respecto a las razones que le llevaron a dar este caso, Blanco contó de nuevo que fue el PPdeG quien se dirigió a ella "con pruebas fehacientes". "En un primer momento, me negué, pero después hablé con mi marido y con mi hijo, y me pidieron que dijese la verdad", justificó y añadió que, aún así, "yo no jugué sucio sacando a la luz pública la vida de nadie, como hicieron otras personas", en referencia a Soneira. La "trama" del PP Minutos después, la diputada socialista, que también compareció en la ponencia, puso en duda las supuestas "razóns de conciencia" que llevaron a Blanco a hablar de su caso y atribuyó su actitud a la "venganza" por no haber renovado su contrato, término que negó rotundamente la presunta agente electoral. "No actué por venganza", aseveró. María Isabel Blanco también desmintió cualquier tipo de vinculación económica, aunque Soneira aseguró haber escuchado "rumores" que vinculaban su decisión de hacer público el caso "coa oferta dun posible posto de traballo en Vimianzo ou Fisterra". "Pero a quen me veu vender estes rumores, díxenlle que eu non compro porquería", aseveró Soneira y, refiriéndose al PP, advirtió que "o problema non está en quen pasa un ano recollendo probas para participar nunha montaxe, mostra da súa vileza moral, senón de quen compra esa vileza moral como arma política". De hecho, Soneira acusó al PPdeG de de urdir una "trama" para "tapar" el asunto del "cheque" de la Diputación de Pontevedra que supuestamente entregó el líder 'popular', Alberto Núñez Feijoo, al Centro Gallego de México. "Non é o mesmo ser o maleteiro de Fraga, que levar un cheque da Diputación de Pontevedra, que revela a orfandade de liderazgo do PPdeG", concluyó. A mayores, puso de manifiesto que, en la "teoría do complot" del PP ya ha caído "o principal testigo de cargo", María Isabel Blanco, al negar "a través do seu letrado e ante un xuiz" -tras la demanda civil que le interpuso-, que Soneira hubiese sido quién gestionó su billete como agente electoral. Documento sonoro del BNG La nota más llamativa vino de mano del BNG, que aprovechó la comparecencia de Marisol Soneira para poner un documento sonoro en el que se escuchaba como ésta calificaba de "inefable" el actual sistema de voto en la emigración, reconociendo que la compra de votos es una práctica factible, en el transcurso de una jornada organizada por el Consello da Cultura Galega. "Non podemos permitir que se celebren as próximas autonómicas con este sistema", advirtió. Por su parte, el diputado popular Antonio Rodríguez Miranda acusó a Soneira de "mentir" en varias ocasiones y consideró "suficientemente probado" que María Isabel Blanco trabajó para el PSOE "pagada" con fondos públicos. En el polo opuesto, el socialista Xaquín Fernández Leiceaga aseguró que "quedou acreditado" que "non hai trama" y que Blanco acutó "de forma interesada e movida pola vinganza".





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