12-06-2008
Un emigrante natural del concello ourensano de Muíños, Francisco Caldas Fernández,de 59 años de edad, casado y con cuatro hijos, fue asesinado el pasado martes en Caracas (Venezuela) al intentar impedir que lo secuestraran. La víctima llevaba muchos años emigrado en la capital venezolana, donde regentaba una cerrajería.
Fue precisamente cuando se disponía a abrir su negocio, cuando lo interceptaron los raptores, al parecer dos hombres que lo abordaron ya antes de bajar del coche.
Cándido Rodríguez, presidente de la Asociación de Empresarios Gallegos en Venezuela, relató este jueves en declaraciones a la Radio Galega cómo presuntamente uno de los secuestradores habría pegado un tiro al ourensano en el forcejeo "para sacarlo de su carro y meterlo en el de los raptores".
Los delincuentes huyeron del lugar de inmediato, mientras que Caldas Fernández fallecía pese al esfuerzo del personal médico desplazado hasta el lugar para atenderlo.
La Policía venezolana mantiene abierta una investigación para localizar a los asesinos del empresario, que fue enterrado el miércoles. Casi toda su familia reside en el municipio ourensano de Bande, a donde llegan escasas noticias sobre este trágico suceso que costó la vida a su vecino emigrado cuando era joven.
Francisco se convierte así en el segundo emigrante de origen gallego asesinado en Caracas en lo que va de año, después de que en marzo otro empresario del concello pontevedrés de A Estrada muriese también tiroteado a puertas de su negocio. Asimismo, desde enero fueron secuestrados otros dos gallegos en Venezuela, uno de los cuales fue liberado, mientras que el segundo, ourensano raptado en marzo, continúa desaparecido y las últimas manifestaciones policiales le daban por muerto.
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