Con un presupuesto de 91,37 millones de euros y un plazo de ejecución previsto de tres años, el Ministerio de Fomento ha dado luz verde a las obras del tramo del AVE entre A Vacariza y Rialiño, perteneciente al eje atlántico gallego de alta velovidad, de ocho kilómetros de longitud. El subtramo aprovecha el corredor de la vía rápida del Barbanza, y discurre por los municipios de Rianxo y Dodro. Conecta por el norte con el subtramo Rialiño-Padrón, ya adjudicado; y por el sur, con el viaducto del río Ulla, cuyas obras se adjudicarán en breve, según informa Fomento. Entre las obras singulares que deberán llevarse a cabo en este proyecto figura dos túneles (los de Ceán y Monte Pozas, de 372 y 866 metros respectivamente) y cinco viaductos, entre los que destaca el de Rego do Manselle, el más largo de los previstos, con 915 metros de longitud. Dadas las características orográficas y de infraestructuras preexistentes, ha tenido que proyectarse una estructura tipo pérgola para el cruce del ferrocarril bajo la vía rápida del Barbanza. El eje atlántico de alta velocidad ferroviaria (de Vigo hasta A Coruña) tiene una extensión de 155,6 kilómetros, de los cuales se han finalizado las obras en 54,4 kilómetros, es decir, el 34,9% del total. Casi todos los subtramos se encuentran en fase de ejecución o licitación, con excepción de la entrada del AVE en la ciudad de Vigo, que todavía se encuentra en la fase de redacción. La parte sur, la de mayor retraso La parte norte del eje atlántico, entre las ciudades de Santiago y A Coruña, es la que está más avanzada de las dos en las que se divide este eje, con 40,5 kilómetros finalizados y los 21,2 kilómetros restantes en obras. La parte sur, entre Vigo y Santiago, sólo tiene listo un tramo de 13,9 kilómetros, en espera de que se ponga en servicio la polémica variante de Portas, cuestionada por los vecinos de la zona por su enorme afección.