15-08-2008
La Consellería de Política Territorial rechazó aprobar en lo que va de legislatura un total de 18 planes generales de ordenación municipal (PXOMs) elaborados por concellos que, en su práctica totalidad, preveían un "desorbitado e inxustificado" aumento de la construccción de vivienda nueva, lo que choca claramente con el principio de utilización racional del suelo y de desarrollo sostenible que debe respetar toda planificación urbanística según la Lei do Solo de Galicia.
Y es que, tal y como se aprecia en cada una de las órdenes emitidas en los últimos tres años por el departamento que dirige María José Caride, las previsiones de la mayoría de estos PXOMs superaban "con moito" la demanda futura de vivienda que cabe esperar en su horizonte temporal en base a la evolución poblacional.
Los desfases de los documentos presentados por alguno de los municipios llegan a ser realmente escandalosos. Por ejemplo, el concello ourensano de Rairiz de Veiga, cuya tendencia demográfica es claramente regresiva, reservaba suelo para hasta 3.987 viviendas nuevas, 121 cada año, cuando las previsiones de necesidades según el plan eran de 18 anuales, lo que significa multiplicar por siete la demanda real.
No a mucha distancia se situaría el municipio coruñés de Arzúa, cuyo PXOM, también rechazado, calculaba una edificabilidad máxima de 812.000 metros cuadrados, lo que permitiría construir más de 500 casas nuevas al año. Casi 8.000 del total de 10.000 viviendas corresponderían al núcleo urbano, esto es, unas cinco veces las actualmente existentes. "Hai pois unha desproporción entre a dinámica que cómpre esperar en Arzúa e as previsións do PXOM", reza la orden publicada el 9 de mayo de este año por Política Territorial, cuya resolución es no otorgar la aprobación al plan hasta que no se delimiten, entre otras cuestiones, "as extensas áreas de solo urbanizable para uso residencial".
En el ránking de concellos que apuestan desaforadamente por el crecimiento urbanístico, pese a sufrir la sangría demográfica que afecta a toda Galicia, habría que hacer un hueco al municipio coruñés de Dodro, que, a pesar de registrar un leve descenso de la población en los últimos años, en su plan urbanístico reservaba suelo para más de 2.000 nuevas viviendas en 20 años, lo que implicaría triplicar el ritmo de crecimiento actual, al pasar de 30 inmuebles nuevos al año a 100, una cifra "claramente superior á demanda existente", según apunta la Xunta, que ve el mismo problema en los documentos de Moaña (Pontevedra) y de Samos (Lugo).
Informes previos
La previsión desorbitada de edificabilidad es uno de los puntos en los que más incide Política Territorial en los informes previos a la aprobación inicial de los PXOMs, fase en la que resalta los errores que el Concello debe subsanar si quiere conseguir el visto bueno de la Xunta. Así, en el caso del coruñés de Betanzos la orden advierte del exceso de suelo urbanizable, mientras que en el del lucense de Monforte revela una curiosa situación. Y es que éste proyectaba 50.000 viviendas nuevas, lo que supone multiplicar por 3,5 el parque actual, compuesto por 11.500 inmuebles de los que 2.400 "están baleiros", según destaca el informe de la consellería.
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