06-09-2008
Un incendio en una nave industrial del polígono de Gorxal, en la parroquia viguesa de Cabral, obligó a 150 vecinos a desalojar sus viviendas esta madrugada para evitar posibles intoxicaciones. Además, el incendio provocó a su vez un vertido en el río Lagares, que transcurre a un kilómetro de la zona afectada. El fuego ya está controlado y no hubo que lamentar daños personales.
El fuego se originó sobre las tres de la madrugada, cuando un vecino alertó a la Policía sobre el suceso. Hasta allí se trasladaron equipos de la Policía Local, la Policía Nacional, Augas de Galicia y la Policía Portuaria para instalar las barreras medioambientales con las que proteger el río. También fue necesario cortar el tráfico en la zona, según informó la Policía Local.
A estas horas, el fuego se encuentra controlado, pero no extinguido, por lo que un retén permanecerá en el lugar de los hechos durante todo el día para enfriar el edificio y asegurarse de que todo queda bajo control. Una vez enfriada la nave, los bomberos podrán acceder al inmueble para realizar su informe y estudiar las posibles causas del fuego, y se podrá calcular el valor de los daños materiales.
Tras trabajar toda la madrugada y la mañana de este sábado, en el escenario del incendio continuará la vigilancia a cargo de la policía para que nadie se acerque al inmueble, ya que existe riesgo de derrumbamiento, según explicó el alcalde de la ciudad olívica, Abel Caballero.
Fuentes de la Policía Local afirman que se trata de un incendio de "gran intensidad" debido a que la nave contenía un gran volumen de muebles, que propiciaban la extensión del fuego.
Cerca de la nave se encontraban dos gasolineras, una casa y bloques de 85 viviendas. Aunque las casas no estaban amenazadas por las llamas, sí corría "grave riesgo" el bosque pegado a la nave afectada, así como la posibilidad de que el fuego llegase a dos gasolineras próximas, indicó Caballero. Por otra parte, la nave albergaba una industria de detergentes que almacenaba productos químicos que podían provocar un humo tóxico peligroso para la población.
Los vecinos fueron trasladados en dos autobuses urbanos a un hotel en Coia, para regresar a sus casas a primera hora de la tarde, sin que se produjeran daños personales. Tan sólo una mujer tuvo que ser atendida por un ataque de ansiedad. En el lugar tuvo que ser atendido también por la ambulancia un bombero, que sufrió un golpe en un codo, aunque se trata de una lesión leve.
Vertidos químicos
Por su parte, el río Lagares recibió vertidos químicos procedentes del incendio, que se intentaron contener con sacos y carbón. Hasta el lugar se desplazó el conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Vázquez.
Tanto el conselleiro como el alcalde informaron pormenorizadamente de este suceso al presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, quien lamentó "profundamente" lo ocurrido y se interesó por el estado de los vecinos y del personal de extinción y contención.
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