La negativa de Anfaco a retomar la campaña del mejillón gallego, en protesta por la supuesta subida de precios por parte de los bateeiros (que estos niegan), ha derivado ya en una significativa bajada de las descargas de mejillón para industria, según confirmó uno de los portavoces de la Plataforma de Distribución do Mexillón de Galicia (Pladimega), Julián García. Así, la reunión del martes entre bateeiros y los representantes de las empresas cocederas, pese a desarrollarse en un ambiente "cordial", no supuso avances en el nuevo frente abierto en el sector mejillonero: productores contra industria a causa de los precios. Según señaló García, los cocederos podrían parar y no realizar pedidos "porque os seus clientes, as conserveiras, non lles compran a mercancía". De ello, a día de hoy, son apenas cuatro o cinco los cocederos que mantienen la actividad en Galicia. Desde Pladimega señalan que las descargas son "residuales" (de entre 70 y 80 toneladas, según sus cálculos) pero se muestran a la expectativa para ver si Anfaco mantiene su postura actual de no comprar. La amenaza de los fabricantes de conservas fue respondida en Matinal Líder por el presidente del Consello Regulador del Mexillón de Galicia, Ramón Dios. Asegura que la situación que vive actualmente el sector es un pulso entre una política globalizadora y las pequeñas economías, como es el caso de los bateeiros, que viven de lo que cultivan. Ante la amenaza de la industria conservera de no comprar mejillón gallego, el presidente del consello regulador se muestra tranquilo, ya que nada, dice, puede poner en duda la calidad del producto de las rías gallegas. Dios acusa a la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de pretender enriquecerse, ganando dinero a cuenta de consumidores y productores. Asegura que los productores gallegos ofrecen ?calidad?, frente al producto de otros países, que supone un menor coste y mano de obra más barata para la industria conservera. Dios justifica la campaña de protesta de los productores del mejillón. Reclaman una política de precios que se remonta a hace diez años, porque desde entonces, dice, el producto no ha hecho más que depreciarse y no ha subido ni el IPC. No entiende cómo Anfaco considera ?imposible? la subida que proponen los bateeiros, cuando el precio del mejillón varía entre los 0,22 céntimos y los 0,67. Si las ?presiones? de Anfaco a los transformadores prosiguen, dice Dios, propone que los productores vayan pensando en una ?política vertical? para llevar ellos mismos el producto al mercado y alejarse de una política que ?sólo busca abaratar coste con independencia de si la materia prima es mejor o no?.