Cada vez es más difícil conseguir un crédito, sea del tipo que sea. La crisis económica pone contra las cuerdas a los consumidores gallegos que en los últimos tiempos se atreven a dar el paso de acceder a una vivienda o a un automóvil. Este último caso, en el que las facilidades para lograr un préstamo eran la tónica general, se ha ido complicando paulatinamente en lo que va de año. Y es que, según denuncia UGT-Galicia, actualmente los bancos y cajas de ahorro de la comunidad rechazan ya el 70% de los préstamos que los gallegos solicitan para afrontar la compra de un coche, frente al 30% que se desestimaban hace sólo unos meses, justo cuando se iniciaba 2008. Los bancos exigen, además, más garantías de devolución que el año pasado. Las financieras de las distintas marcas automovilísticas aprovechan el endurecimiento de las condiciones marcadas por las entidades bancarias para aumentar poco a poco sus márgenes de beneficio, llegando incluso, según denuncia el sindicato, a "especular" ofreciendo condiciones mucho más flexibles. "Tienen que ganar menos de lo que están ganando", apuntan desde UGT. Por ello, solicitan al Gobierno central que incida sobre el mercado financiero y piden a los bancos y cajas de ahorro que "abran la mano" en la concesión de préstamos. Las ventas se hunden Esta situación asfixia a los concesionarios de automóviles de la comunidad, que intentan capear con más o menos éxito los efectos de la crisis económica internacional y la caída de las ventas de turismos, que bajaron cerca de un 34% en Galicia durante el pasado mes de octubre y se 'hundieron' hasta el 40% en el conjunto de España, según los últimos datos hechos públicos por las asociaciones de fabricantes. A todo ello se une que las solicitudes de préstamos llevan aparejados avales de menor calidad que en épocas pasadas: empleos temporales y precarios, salarios bajos y la poca solvencia financiera con la que cuenta el futuro comprador. Además, se tarda más en pagar el crédito del coche -llegando ya a los 80 meses, casi siete años- y los que se conceden son de menor cantidad que los que se daban cuando corrían tiempos mejores. En definitiva, llueven piedras sobre el tejado de un sector en el que casi el 80% de las ventas se hacen a través de la financiación.