20-11-2008
Este jueves se ha celebrado en la Audiencia Provincial de A Coruña el juicio contra un hombre acusado de haber colocado alguna sustancia estupefaciente en las copas que sirvió a dos mujeres que le acompañaron a su piso en abril de 2006. La fiscalía solicita por ello que se le condene a 6 años de prisión (tres por cada víctima) por un delito de lesiones y que indemnice a las denunciantes con 2.250 y 4.500 euros respectivamente.
Los hechos que se le imputan sucedieron en abril de 2006. El acusado y las dos mujeres se encontraron hacia las cuatro y media de la madrugada en un conocido pub del Orzán. Una de las denunciantes y el hombre se conocían de vista, por lo que entablaron conversación y optaron por seguir la noche de fiesta en común. Al cierre del local se trasladaron a otro, donde estuvieron juntos hasta las ocho de la mañana. Hacia esa hora las dos mujeres, el denunciado y un amigo decidieron ir hasta el piso que el acusado posee en Mesoiro. Según la versión de las víctimas, el objeto de la visita era llevar al hombre hasta su domicilio, para evitar que diera positivo en algún control de alcoholemia. Una vez allí decidieron subir a ver el apartamento, que habría adquirido recientemente.
Tras visitar el piso, los tres acompañantes se acomodaron en el salón mientras que el acusado preparaba en la cocina unas copas de champán. En su declaración, el imputado ha reconocido que aprovechó ese momento para poner en la botella unos ?polvos blancos? que le había proporcionado su amigo y que creyó ?eran cocaína?. El objetivo según él era hacer que ?permanecieran despiertos y echarse unas risas?.
De vuelta en el salón, entregó las copas a las mujeres y al otro hombre, y los cuatro estuvieron bebiendo. Unos 15 minutos después, una de las víctimas asegura que empezó a sentir calor y a marearse, por lo que fue al baño y vomitó. Un momento después su amiga visitaba el aseo, aunque no fue capaz de devolver. A su regreso ambas mujeres aseguran que preguntaron al acusado ?qué les había echado en las copas?, especialmente preocupadas por el hecho de que una de ellas sufría ?problemas de corazón?. El acusado reconoció ante ambas haber colocado en sus bebidas lo que creía era cocaína.
Encontrándose mal y cada vez más nerviosas, las dos chicas pidieron que les diesen el número de la ambulancia, algo que según ellas no quiso hacer el inculpado. Éste a su vez asegura que él mismo se ofreció a trasladarlas al centro, aunque primero les pidió que ?se tranquilizaran, pues todo era fruto de los nervios?. Según las víctimas, llegaron a temer por su vida cuando el acusado les dijo ?que no se preocuparan, que se tumbaran un rato en la cama y durmieran y se les pasaría?.
Finalmente las dos mujeres llamaron a unos amigos que las recogieron y las trasladaron al Hospital Juan Canalejo. El informe de urgencias recoge que sufrían taquicardias y ansiedad, y que un análisis de orina confirmó la presencia de restos de anfetaminas en su organismo.
El acusado asegura que no sabía que se trataba de anfetaminas y que en ningún momento pensó que la droga pudiese hacer daño a las dos mujeres, ya que él mismo había probado la cocaína con anterioridad. Su defensa ha querido incidir en el arrepentimiento del inculpado, basándose en que se presentó en el hospital donde llevaron a las víctimas e incluso les facilitó una nota con sus datos, teléfono y DNI.
Por su parte, las víctimas afirman que los hechos les han provocado secuelas, las han llevado a recibir tratamiento psicológico e incluso les han causado dificultades para realizar su trabajo como peluqueras ?ante el temor de quedarse solas con gente desconocida?.
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