El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, aseguró este lunes que la nueva autovía del Barbanza (AG-11) -que acaba con la mal llamada "vía rápida" anterior- cumple "o máis alto estándar de seguridade posible" y animó a los ciudadanos a utilizarla "con prudencia". El nuevo vial, de 40,1 kilómetros y que ha supuesto una inversión de 127 millones de euros, fue inaugurado este lunes por Touriño, acompañado por la conselleira de Política Territorial, María José Caride, y se convierte en el más largo y "potente" de la red de carreteras de titularidad autonómica.
El presidente autonómico destacó el "tempo récord" de ejecución de los trabajos de la autovía, cuyos cuatro carriles entraron en funcionamiento a partir de las ocho de la tarde de este lunes. Las obras, iniciadas el 10 de octubre de 2006, se completaron un mes antes de lo previsto, según destacaron desde la Xunta, quienes incidieron en su "gran complexidade técnica".
Así, Pérez Touriño agradeció el esfuerzo realizado por el departamento que preside María José Caride, subrayando la dificultad de simultanear la construcción de la autovía con el mantenimiento del tráfico rodado, y agradeciendo también la colaboración a los concellos y a los afectados por las molestias.
En su intervención, Touriño destacó que la nueva infraestructura será la "punta de lanza" que concretará el potencial de desarrollo de la comarca, subrayando además su papel estratégico para el reequilibrio territorial. "Grazas a esta infraestrutura, Barbanza será a rótula que una o norte co sur da comunidade", afirmó.
Aunque los trabajos de la autovía están finalizados, la empresa concesionaria continuará acometiendo obras complementarias y otros trabajos derivados de la ejecución de la propia obra que ya no se corresponden con el tronco principal de la autovía.
15.000 vehículos diarios
La seguridad fue un eje clave de la inauguración, en la que estuvo presente la nueva comisionada para a Seguridad Viaria de Galicia, Natividad González. La conselleira de Política Territorial, María José Caride explicó algunas de las características técnicas de la AG-11, que se prevé sea utilizada por más de 15.000 vehículos diarios.
Entre otras cuestiones, Caride destacó las medidas para garantizar la seguridad de los usuarios, como la instalación de más de 20 kilómetros del sistema de doble protección de motoristas. Asimismo, a través del 40% de kilometraje de nuevo trazado construido se ha actuado sobre los puntos de concentración de accidentes (puntos negros) y, de forma especial, sobre las curvas que registraban una mayor siniestralidad.
La nueva infraestructura, que cuenta con un kilómetro menos de extensión que la anterior vía, permitirá reducir los tiempos de viaje. El tráfico estará controlado las 24 horas al día desde un centro de control ubicado en Boiro, y estarán al servicio de los usuarios 22 parejas de puntos SOS y 14 paneles informativos.
Caride destacó también la "permeabilidade" del autovía, que se abrirá esta tarde al público con 12 enlaces, 28 pasos superiores y 49 inferiores, un "esforzo moi importante" que supone contar con un paso cada 500 metros.
133 kilómetros libres de peaje
El presidente de la Xunta destacó la unión de la AG-11 con obras como la autovía Santiago-Brión, la del Salnés, parte de la autovía Ferrol-Vilalba o la autovía Santiago-Ramallosa, hasta completar 133 kilómetros libres de peaje frente a los 27 de partida. "Os multiplicamos por cinco", señaló Pérez Touriño, que añadió que "Galicia está gañando a batalla da accesibilidade". Así, indicó que la Xunta contaba con 200 kilómetros de vías de alta prestación en 2005, a los que habrá que sumar 200 al finalizar la legislatura.
Durante este año 2008, suman 83 los kilómetros de autovías libres de peaje puestos en servicio: los 40,1 de esta AG-11; los 16 kilómetros de la AG-56 Santiago-Brión, abiertos el 15 de febrero; los 17 del Salnés operativos desde el 22 de julio y los 10,3 de la AG-59 Santiago-A Ramallosa abiertos el pasado 21 de noviembre. En total, una inversión de 367,5 millones de euros, según la información de la Xunta.