El líder del PPdeG y candidato a las autonómicas del 1 de marzo, Alberto Núñez Feijoo, se comprometió a reorganizar el Gobierno gallego para hacerlo más "austero". Lo dijo este miércoles en Lugo, donde anunció que rebajará a diez el número de consellerías que conforman el Ejecutivo gallego -frente a los 13 departamentos actuales- y que eliminará el 90% de los 51 delegados provinciales que existen a día de hoy -uno por cada consellería, exceptuando Pesca en Ourense-, para situar un único delegado de la Xunta en cada provincia y un quinto responsable en la ciudad de Vigo. Según el PP, las delegaciones seguirán existiendo pero estarán regentadas por funcionarios.
Feijoo escogió en esta jornada la Plaza de Abastos de Lugo para hablar de austeridad y lo hizo arropado por la cabeza de cartel lucense, Raquel Arias, y por el portavoz municipal de su partido, Joaquín García Díez. A la rueda de prensa se sumaron varios espontáneos que aplaudieron al líder popular cuando acabó de responder a los periodistas y que aprovecharon para saludarlo al final del acto.
"O Goberno precisa menos conselleiros e máis coordinación entre eles", sentenció el jefe de filas del PPdeG convencido de que la Administración autonómica debe dar ejemplo rebajando "o 25% dos seus conselleiros" igual que las familias han reducido sus gastos de consumo entre un 20% y un 30% por la crisis económica. En todo caso, Feijoo se negó a aclarar qué consellerías pretende eliminar ya que, argumentó, "preciso gañar as eleccións antes de conformar o Goberno".
Con las dos medidas que dejó hoy sobre la mesa -rebaja de conselleiros y delegados-, Feijoo calculó una caída del 40% de altos cargos y un ahorro de entre tres y cinco millones de euros para las arcas públicas. Todo ello, en el marco de un "plan de austeridade" ya presentado con el que pretende reducir en 100 millones de euros los gastos burocráticos de la Xunta para "garantir" las prestaciones sociales y sanitarias.
Núñez Feijoo expresó su convicción de que la actual situación económica requiere de este tipo de medidas y resaltó que "nada mellor" que un mercado para comprobar hasta qué punto es "excepcional" la crisis que vive Galicia. Y como era previsible no dejó pasar la oportunidad de criticar los "luxos" del bipartito, al que acusó de gastar "por riba do que precisa un Goberno dilixente" mientras las familias gallegas "botan contas" para llegar a fin de mes en una comunidad que ha superado la frontera de los 200.000 parados.