El PSdeG ha elegido a Manuel Vázquez como secretario general, con el 90,55% de los apoyos de los cerca de 500 delegados que acudieron al congreso extraordinario. Fue la única candidatura que se presentó, tras ser descartada la de Gonzalo Caballero, que finalmente no consiguió suficientes avales válidos para postularse.
"Só son un socialista galego orgulloso do seu pasado, do noso pasado, e ilusionado co futuro", que "ven a traballar, a dedicar os próximos catro anos da miña vida a traballar con intensidade", con el objetivo de ganar las elecciones al fin de la legislatura en curso, confiado en que lo que ha obtenido el PP en las urnas ha sido "un talón por catro anos", explicó Vázquez en su discurso antes de ser elegido, oficialmente, líder del PSdeG.
El trabajo que él promete lo extendió a los militantes, a los que pidió un esfuerzo para buscar votos, partiendo de la tesis de que "ninguén nos vai regalar nada". Como el reto es que el PSdeG no sólo sea "a única forza" que en su opinión puede "cambiar este país", sino situarse al frente de la Xunta para hacerlo, el secretario general de los socialistas gallegos pretende "sumar e traballar" en un partido en el que "cabemos todos".
Reiteró compromisos como el de "unha persoa un cargo", el de la participación y el de conseguir elevar el número de militantes, pues si ahora son 15.000, con el "novo proxecto" que lidera la cifra debe aumentar. También los votos, porque "debemos recuperar a confianza dos homes e mulleres" para gobernar, tras un "pequeno revés" que alejó al socialismo de la Xunta.
El objetivo de la renovación lo mantiene, y de hecho Vázquez anunció que mañana se verá cómo se cumple esta premisa. "Demostrarei mañá que se pode renovar", prometió, alegando que una de sus prioridades es dar protagonismo a las bases. Eso sí, apuntó dos premisas para el futuro. "Hai que abrir as portas da organización", afirmó, y "non quedar dentro das sedes", sino trabajar desde fuera, para transformar el país. El cambio, una vez más, dijo, debe partir "de abaixo cara arriba".
"VOLVEU A DEREITA"
Aunque una de las promesas que adquirió en su intervención consiste en hablar poco de los populares y más de los socialistas, el ya líder del PSdeG no pudo evitar lanzar alguna crítica al nuevo Gobierno. "A dereita volveu", dijo, afirmando que ya no es "unha dereita rancia e oxidada, senón peor". A juicio de Vázquez, lo que ha llegado a la comunidad es una "dereita fría" que ha venido para crear "unha rede de control" bajo la premisa de que "non hai ideoloxía".
Lo que se esconde tras esto, según Vázquez, es algo que se aleja de la promesa electoral de "gobernar para todos". Acusa a los populares, pues, de practicar el "cinismo político", que ha llevado al nuevo presidente, Alberto Núñez Feijóo, a acudir al panteón de los gallegos ilustres a escasos días de ser elegido. "Se falaran os que están dentro", ironizó, no lo harían, a su juicio, a favor de un PP que "vinte días antes dicían que falar galego era un ataque á liberdade". Todo un ejemplo, opina, de "sangue fría"
ELOGIOS A TOURIÑO
En el transcurso del Congreso, tanto Vázquez como la secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín, tuvieron palabras de agradecimiento a un ausente en el congreso, Emilio Pérez Touriño, del que la segunda destacó su buena gestión al frente de la Xunta, que permitió que se viera "el cambio". Su sucesor, por su parte, asumió "tanta responsabilidade como Touriño" del resultado de las elecciones y dijo que "esta derrota non pode empañar unha taxectoria" en la que el ex presidente gallego y secretario general del PSdeG logró en diez años "unir, sumar e gobernar este país". Por ello, dice que los socialistas gallegos han de mostrarle su "respecto, cariño e admiración".
Respecto al 1-M, Vázquez achacó el resultado al hecho de que los socialistas se dedicaron a gestionar y no a hacer política, y también dijo que quizás "morremos por estar en silencio"
SIN LA ALTERNATIVA
Gonzalo Caballero, que pretendía disputarse con Vázquez la Secretaría General del PSdeG, criticó que no se hayan dado facilidades a su alternativa para incorporar avales, después de que se invalidasen 19 de los 99 que presentaron, prácticamente todos porque estaban duplicados. Esto es, correspondían a delegados que también habían dado el apoyo a la otra candidatura, lo que hizo que fuesen eliminados de una otra lista. La diferencia es que Vázquez había presentado unos 150, lo que no impidió que se presentase.
A juicio de Caballero, se podría haber dispuesto más tiempo para conseguir los avales necesarios para impedir que se haya cometido lo que él considera "un erro político", pues finalmente hay "un candidato único", cuando ellos pretendían que hubiese debate y varias listas. "Nós temos feito o noso traballo", expresó, al tiempo que admitió que "asumiremos o resultado" que salga del congreso.