Las causas del accidente que tuvo lugar ayer en una rotonda en las inmediaciones del aeropuerto de Santiago de Compostela, en el que murieron dos jóvenes de un equipo de voleibol, fueron una velocidad excesiva y una distracción o despiste, según han indicado fuentes de Tráfico.
Los análisis del tacógrafo han determinado que el conductor del microbús circulaba en las inmediaciones de la rotonda a 105 kilómetros por hora, cuando en esa zona se debe conducir a 40.
Además de ir demasiado deprisa, el conductor, al parecer, según las mismas fuentes, se despistó anteriormente, ya que se pasó el primer desvío que debía tomar para ir a su destino. Las investigaciones de la Guardia Civil de Tráfico también apuntan a que varias de las chicas que viajaban en el microbús no llevaban puesto el cinturón.
El suceso se produjo sobre el mediodía de ayer, cuando el microbús en el que viajaba un equipo de Voleibol que regresaba a Lugo, volcó parcialmente en la rotonda que da acceso a la autovía que enlaza Lavacolla con la ciudad de Santiago.
El autocar en el que viajaban doce chicas de edades comprendidas entre los 15 y los 22 años, con cuatro acompañantes y el conductor, chocó contra la valla de protección de una rotonda y volcó.
Tras el suceso, se desplazaron agentes de la Guardia Civil, los bomberos y la Policía local, además de un helicóptero y ambulancias para el traslado al hospital de los heridos, todas ellas chicas, salvo en conductor, que sufrió unos rasguños.
En total fallecieron dos de las chicas, seis resultaron heridas graves y otras cinco sufrieron heridas leves.
Las jóvenes habían llegado en un vuelo procedente de Las Palmas de Gran Canarias, donde el equipo del club Emevé de Lugo se había clasificado subcampeón en el campeonato de España.
VELOCIDAD "INADECUADA"
Las investigaciones de la Guardia Civil apuntan a que el conductor del microbús circulaba a unos 105 kilómetros por hora en un tramo limitado a 40. Según informaron fuentes de la Guardia Civil, no ha finalizado de momento la revisión del tacógrafo, aunque las primeras pesquisas ya señalan claramente hacia una "velocidade inadecuada" como detonante de este trágico suceso.
De confirmarse este hecho, el conductor de la empresa Bernardo e Hijos podría ser acusado de dos delitos de homicidio por imprudencia. Se trata de una infracción para la que el Código Penal contempla una pena de uno a cuatro años de prisión, además de fijar la retirada del derecho a conducir vehículos a motor durante un tiempo que oscila entre los 12 meses y los seis años, al margen de las circunstancias atenuantes que pudieran concurrir en este caso.