La ciudad de Urumqi, en el noroeste de China y escenario de tres días de violencia entre chinos de la etnia mayoritaria han y uigures musulmanes, ha declarado el toque de queda, en un intento de frenar la escalada de violencia.
El secretario del Partido Comunista de China (PCCh) en la región de Xinjiang, Wang Lequan, informó en un discurso televisado de la medida, que prohibirá a los ciudadanos salir a la calle desde las 21.00 hora hasta las 08.00 de la mañana, "para evitar un aumento del caos".