El portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez, no esconde su preocupación por la marcha de las negociaciones de la financiación autonómica. Cree que “vamos camino de salir mal parados” por la cantidad final de fondos que se prevé que reciba Galicia y por la “consolidación” de un modelo que no es bueno para la Comunidad.
Como ya le propuso al presidente de la Xunta en su reunión de ayer, el nacionalista quiere una posición más agresiva de Galicia porque comunidades como Cataluña, Madrid, Valencia o Andalucía están haciendo una “ofensiva durísima” y se corre el riesgo de que los demás se queden con las migajas. No hay más que ver, según Vázquez, lo callada que está Esperanza Aguirre.
El nacionalista insiste en que aplicar sólo para el reparto de fondos el criterio de población es “injusto”, por lo que reprocha al Gobierno que defienda esta variable y después hable de equiparar el nivel de servicios en todas las comunidades.
Para mejorar la posición negociadora de Galicia, el líder del BNG echa de menos un nuevo Estatuto. En negociaciones como las de la financiación autonómica se demuestra, según Vázquez, que el Estatuto no es “cosa de políticos”, que los “garbanzos”, que es lo que le importa al ciudadano, están “en las leyes”. Por eso cree importante la reforma para no perder la posición de primera que la Constitución reconoce a Galicia como nacionalidad histórica, porque, dice, a medida que otras comunidades han actualizado su Estatuto, Galicia va camino de la “Segunda B”.
El objetivo para el BNG es que Galicia no pierda posición relativa en la financiación autonómica respecto a 1999. Ya para el futuro defiende un cambio de modelo en el que la Comunidad recaude los tributos que se pagan aquí y después se ceda al Estado lo que se acuerde. No se trata, explica, “de rapiñar” al Estado, sino de exigir recursos por unas competencias cedidas que se prestan al ciudadano.