El cocinero Sergi Arola ha defendido que, si se aplicaran "la mitad de las
ayudas que tiene el cine" a pequeños restaurantes o a becas para jóvenes
cocineros, la cocina española podría ser "muchísimo más rica" y estaría
"muchísimo más consolidada".
Arola, que ha participado en el
encuentro "El aceite de oliva: un excelente alimento y mucho más" de la UIMP, ha
lamentado que se dediquen "ingentes cantidades de dinero a proyectos que sólo
sirven para darle barniz a la trayectoria de un político determinado" y no a la
gastronomía española.
Ha afirmado que le preocupa que la cocina,
"representando lo que representa para la imagen del país en sectores
estratégicos tan importantes como el turismo" o a la venta de productos de
calidad en el mundo, no disponga de "las ayudas que tienen otros ámbitos", que
no tienen "ni mucho menos" la misma influencia cultural o en la "vida
social". El cocinero ha asegurado además que "desde el Siglo de Oro no ha
existido un movimiento en España, desde España y hacia el resto del mundo, como
el que se ha producido en la alta gastronomía".
Sergi Arola ha destacado que
se trata de un fenómeno "histórico", sobre todo por su carácter
"intergeneracional", cuya "locomotora singular" ha sido Ferrán Adrià, y detrás
de la cual han compartido "generosidad, buen hacer y mucho sacrificio" cuatro
generaciones de cocineros, "desde los Arzak hasta los Dani García".
A su
juicio, este hecho, que ha llevado a "un momento antológico de la cocina
española", "llama a la reflexión" a cerca de que, cuando las cosas se hacen
"juntos", se hacen "mejor", y de que España "sólo puede subsistir como país
serio y a tomar en cuenta" si se apuesta "decididamente por la calidad". "No
tiene sentido que esperemos que se vengan a hacer grandes industrias; las
industrias españolas deben ser pequeñas, bien armadas y con mucho valor
añadido", ha añadido.
Por otro lado, el cocinero se ha manifestado
"partidario" de hablar de "cocina española", porque, según ha asegurado, "los
localismos y los regionalismos no conducen a ningún lado".
Ha apuntado que,
si bien en un primer momento las gastronomías locales, como la vasca y catalana,
fueron impulsadas como un "vehículo de reafirmación cultural nacional", hoy en
día y, "por primera vez en la historia de España", la cocina "se ha
generalizado, de tal forma que hay grandes restaurantes" en todo el territorio,
y se ha hecho garante de "la cultura con mayúsculas".
En cuanto a la
implantación de los productos españoles de alta calidad en el mercado mundial,
como el aceite de oliva, Arola ha considerado que existen "retos" que "no sólo
atañen a la administración, sino a todos, porque forman parte del patrimonio de
todos". "Hay un hecho lamentable, y muy nuestro, y es que nos sabemos vender
de pena", ha dicho Arola, que ha añadido que "eso afecta también a un producto
como el aceite de oliva".
En cualquier caso, ha señalado que "no hay mejor
impulsor para el mercado local, para los productores, y para cientos de las
familias que viven alrededor del aceite y otros productos en España, que tener
una alta gastronomía competitiva y con repercusión internacional".