Una decena de delegados sindicales de la Agrupación de Cuerpos de Administración de Instituciones Penitenciarias se concentraron esta mañana ante la puerta del Nuevo Centro de Inserción (CIS) de A Coruña, inaugurado hoy, para protestar por la mala organización de las cárceles españolas. Con una pitada recibieron a las personalidades invitadas a la presentación de esta nueva infraestructura penitenciaria, que aseguran va a ser "una pequeña sucursal de la prisión de Teixeiro".
Pedro Vázquez, delegado en la citada prisión coruñesa, denuncia que se produce una saturación de reclusos y falta de personal en las cárceles del país. "En Teixeiro no caben más internos", afirmó y auguró que "el hueco" que se dejará allí al trasladar al nuevo CIS unos 300 presos "se rellenará con internos procedentes de otras prisiones, del sur de España posiblemente".
El sindicato está organizando este tipo de concentraciones cada vez que se inaugura una infraestructura de estas características, porque reclaman que no se está cumpliendo con un pacto firmado en 2005 respecto a la organización de las cárceles. Critican que se están despilfarrando recursos comprando televisiones de plasma, "cuando los centros se caen" y que han incrementado las agresiones a funcionarios. "Es un caos, mientras se vende que todo funciona correctamente", reprobó Vázquez.
SITUACIÓN DE NORMALIDAD
La secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, respondió a estas acusaciones tras el acto y garantizó a los medios que la situación que vive el sistema penitenciario estatal es "de absoluta normalidad".
Reconoció que se ha producido un incremento de la población reclusa, debido al endurecimiento de las leyes, pero aseguró que ya están adoptando las medidas, que es dotar de personal a las instalaciones y mejorar las infraestructuras. Así, puso como ejemplo que en el nuevo CIS habrá 66 funcionarios trabajando, frente a los ocho que hasta ahora se ocupaban del régimen abierto y que, afirmó, "volverán a Teixeiro".