La controvertida cantante Amy Winehouse reapareció públicamente tras
divorciarse de Blake Fielder-Civil, esta vez para asistir al juicio en el que se
le acusa de golpear a una admiradora tras una actuación en una gala
benéfica.
Rodeada de una nube de fotógrafos y periodistas, la intérprete de
"Rehab" compareció en el Tribunal de Westminster, en el centro de
Londres, después de haberse tomado unas largas vacaciones en la isla caribeña de
Santa Lucía.
Durante el juicio, que se prevé dure dos días, Winehouse tendrá
que defenderse de las acusaciones de Sherene Flash, que sostiene que la cantante
le propinó un puñetazo en el ojo derecho cuando le pidió fotografiarse con ella
al término de su actuación en un baile benéfico celebrado en septiembre de 2008
en la capital británica.
Flash asegura que su petición fue "muy educada" y
que la cantante reaccionó "de manera violenta", probablemente "bajo los efectos
del alcohol o las drogas".
La solista, más conocida en los últimos meses por
sus vaivenes sentimentales y por sus problemas con las drogas que por su carrera
profesional, ya se declaró inocente en la vista previa celebrada en marzo y
mantiene que se sintió "intimidada" por Flash, que le agarró y le impidió
despedirse de un amigo suyo que pasaba por allí. "Me dijo que esa persona (el
amigo de la artista) podía esperar y me pasó la mano por el cuello -sostiene
Winehouse-, por lo que me sentí intimidada. Sin embargo, mi única reacción fue
apartarme de ella".
Winehouse, ganadora de cinco premios Grammy, se divorció
a mediados de mes de Blake Fielder-Civil, quien decidió poner punto final a casi
dos años de matrimonio después de que la prensa sensacionalista británica
publicara fotografías de la intérprete coqueteando con otro hombre durante su
escapada caribeña.