El director teatral Calixto Bieito cierra el festival de verano de Barcelona
Grec con una puesta en escena de la ópera "Don Carlos", uno de los dramas más
famosos y polémicos de Friedrich von Schiller, en el que hace guiños a la
historia de España del último cuarto de siglo. Bieito presentará entre el 31
de julio y el 2 de agosto en el anfiteatro al aire libre del Grec un espectáculo
que "no es un drama histórico -ha dicho el director-, ni Schiller lo planteó
así, aunque todo se repite".
El espectáculo estará en cartel dentro de la
Temporada 2009-2010 del Centro Dramático Nacional, en el Teatro Valle-Inclán en
Madrid, y lleva como subtítulo "cuitas y pesares de una familia católica
española que sueña con unas realezas del pasado y unas miserias del presente",
ha señalado Bieito.
El director teatral ha añadido que la obra "tiene algo de
político, retrata a una familia bien conocida, y con ella, a los estamentos
familia, Estado e Iglesia". Durante el espectáculo se prodigan las
referencias a la palabra "españoles" y a la frase "hasta aquí hemos llegado" de
los discursos del franquismo, así como los guiños al catolicismo porque "creo
que esta obra acaba con un crimen de Estado", ha señalado Bieito.
De título
original "Don Carlos, Infant von Sopanien", la obra de Schiller estaba definida
por el autor como "un poema dramático" escrito a partir de la leyenda sobre la
muerte del príncipe Carlos y sus supuestos amores con Isabel de Valois, la
esposa del padre del príncipe Carlos, Felipe II, monarca del Imperio "en el que
no se ponía el sol".
Schiller escribió una tragedia en la que el ansia de
libertad del príncipe Carlos y el idealismo utópico del Marqués de Poza, símbolo
del hombre tolerante y defensor de la libertad de conciencia, se enfrentan al
despotismo del rey Felipe II, a las intrigas de su Corte y al poder de la
Iglesia católica, personificadas en las figuras de la Princesa de Éboli y el
Gran Inquisidor.
El actor Carlos Hipólito recrea a Felipe II, rey de España;
Josep Ferrer, al Duque de Alba; Begoña Alberdi a la Duquesa de Alba; Àngels
Bassas a la Princesa de Éboli; Rafa Castejón, al Marqués de Poza; Jordi Andújar,
a Don Carlos, príncipe heredero; Violeta Pérez, a Isabel de Valois, esposa de
Felipe II, y Mingo Ràfols, al Gran Inquisidor/Domingo, confesor del
rey.
Espectáculo "muy musical, muy operístico, sin que lo operístico
sobrepase a lo teatral", como lo ha definido Bieito, tiene música de Gyorgy
Ligeti, que te lleva al conflicto, y tanto el cantante Josep Ferrer como la
soprano Begoña Alberdi cantan a capela en la mayoría de las ocasiones,
exceptuando el Réquiem de Verdi, ha explicado Alberdi.
Con músicas de Purcell
y Poulain y también de pasodobles, el espectáculo tiene un momento musical más
actual, "un momento Rolling Stones", ha explicado Alberdi, "debajo del que yo
canto Ligeti porque estoy en la realidad, y los demás, en un
sueño".
Espectáculo traducido en verso blanco, su escenografía simula un
jardín, como recreación al que Felipe II construyó en El Escorial, y del que en
los últimos años de su vida consumía productos de la tierra y del huerto.
La
escenografía tiene un toque surrealista, como el cuadro "El jardín de las
delicias", que fascinaba a Felipe II, "un hombre racional que fue capaz de
gobernar un país con la Inquisición" y que "parece que, como escapatoria,
necesitaba poder ver un cuadro apocalíptico y loco", ha dicho Calixto
Bieito.
Mientras que el vestuario de las tres intérpretes es de época, el de
los protagonistas masculinos es actual, un ir y venir que, según Bieito responde
a razones puramente estéticas, "para simbolizar una sociedad opresora y machista
con las mujeres".
De casi dos horas de duración, el espectáculo es una
coproducción del Teatro Romea, el Centro Dramático Nacional, las XV
Internationalen Schillertage (XV Jornadas Internacionales Schiller) y el Grec'09
Festival de Barcelona.