Efectivos de la Unidad de Salvamento Acuático de Protección Civil, que están realizando labores de limpieza en el lecho del Miño a su paso por la ciudad de Lugo, con ayuda de cámaras submarinas y equipos de buceo, localizaron una segunda escopeta de caza en poco más de quince días en el lecho del río. A principios de agosto, encontraron en el agua un arma similar y una caja fuerte, así como numerosas piezas de coches y otro tipo de residuos contaminantes.
Aunque los trabajos de limpieza que se realizan cada verano en el cauce del Miño casi siempre dan como resultado hallazgos insólitos –el pasado año fueron recuperados de las aguas cuatro ciclomotores, alguno de ellos robado-, los efectivos de Protección Civil no salen de su asombro, porque en poco más de quince días han encontrado dos armas de fuego, ambas del calibre doce y con cañones paralelos, en el lecho del río.
La segunda escopeta fue rescatada de las aguas el pasado domingo, muy cerca de la orilla derecha del Miño, casi frente al área recreativa de Los Robles. El responsable de la unidad, Quique Tomé, explicó que “llevaba bastante tiempo sumergida y estaba muy deteriorada”, pero Protección Civil aplicó el correspondiente protocolo y depositó el arma el pasado lunes en la Comisaría Provincial, para que la Brigada de Policía Científica busque pruebas –como el número de serie- que permitan localizar a su propietario o confirmar si existe denuncia por robo.
Sin identificar
En cualquier caso, fuentes de la Comisaría Provincial de Lugo confirmaron que, a falta de una inspección más exhaustiva por parte de los agentes de la brigada de Policía Científica, será prácticamente imposible encontrar indicios en el arma que permitan localizar a sus propietarios, porque la madera de la culata está totalmente carcomida y los cañones completamente oxidados.
De hecho, la Policía Nacional tampoco fue capaz de encontrar indicios para identificar al propietario de la primera escopeta. Aunque los agentes que la inspeccionaron llegaron a apreciar “una especie de escudo”, dicha marca no coincidía con los catálogos de los actuales fabricantes. Tampoco pudieron comprobar el número de serie y el tipo de cierre indicaba que el arma era “muy antigua”.
Estas dos armas no fueron las únicas recuperadas del lecho del Miño en los últimos años. Protección Civil había rescatados otro par de escopetas en campañas anteriores y la Guardia Civil rescató otras dos.
Cajas fuertes, pedaletas, puntales, bicicletas y carritos
Aunque el hallazgo de las armas de fuego fue el más llamativo, al menos de momento, el personal que está participando en los trabajos de limpieza también se quedó sorprendido a principios de agosto cuando rescató de las aguas una caja fuerte, que llevaba, según Quique Tomé, “entre un año o un año y medio sumergida”. También recuperaron puntales y vallas metálicas, casi trescientos kilos de residuos férricos, de la base del antiguo puente romano.
Protección Civil también sacó del río piezas de coches y otro tipo de objetos curiosos, como bicicletas o incluso un carrito de bebé. También, retiró un árbol que dificultaba el paso del agua en el azud de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de la ciudad.
Por otra parte, los miembros de esta misma unidad han rescatado ocho pedaletas que habían sido sustraídas del área recreativa de Los Robles. Todas ellas estaban hundidas, porque los ladrones, después de usarlas, destrozaron los flotadores de fibra para que quedasen sumergidas.
Las embarcaciones fueron retiradas del lecho del río gracias a la utilización de “cojines flotantes”, que los buzos colocaron con cuidado alrededor de las pedaletas y luego hincharon para hacerlas subir a la superficie.