La Consellería de Educación le ha dado orden a la empresa que está ejecutando el proyecto de reforma en el colegio ‘Luis Pimentel’ –A Piringalla-, en la ciudad de Lugo, de que suspenda los trabajos en horario de mañana, para garantizar la seguridad de los niños matriculados en este centro. Por lo tanto, a partir de ahora, la adjudicataria de las obras sólo trabajará por las tardes.
El propio jefe territorial de la Consellería de Educación, José Jesús Ramos Ledo, se lo confirmó esta misma mañana a un grupo de padres de alumnos de este colegio, que recorrió a pie el trayecto que separa el centro educativo del edificio administrativo de la Xunta de Galicia –ubicado en la Ronda da Muralla-, para protestar los “problemas de seguridad” que están padeciendo sus hijos a causa de unas obras proyectas por el bipartito, que comenzaron este mismo verano y que no fueron finalizadas para el inicio del curso escolar.
Fuentes de la Delegación Territorial de la Xunta de Galicia en Lugo confirmaron que Ramos Ledo se reunió esta mañana con un grupo de padres, pero no con una representación oficial del ANPA. De hecho, con la directiva de este colectivo tiene previsto mantener mañana un encuentro, concertado con anterioridad, para informar a sus miembros del estado de las obras, cuyo proyecto inicial fue modificado, precisamente a causa del descontento de los progenitores de los alumnos.
En cualquier caso, Ramos Ledo informó a los padres que se reunieron esta mañana con él, en el edificio administrativo de la Xunta de Galicia en Lugo, de que la empresa adjudicataria dejará de trabajar en el centro por las mañanas y finalizará las obras en horario de tarde. Además, el jefe territorial también les comunicó que Educación le solicitó a la adjudicataria que los obreros “extremen las medidas de precaución” hasta el remate del proyecto.
Malestar entre los padres
Por su parte, el secretario del ANPA, Jorge Rodríguez, confirmó que un 80 por ciento de los padres de los 618 alumnos matriculados en este centro participaron esta mañana en esa singular forma de protesta, porque consideran que el centro está “totalmente bloqueado” a causa de esas obras y, además, detectan “problemas de seguridad”.
De hecho, el representante del ANPA explicó que el “malestar” de los padres fue a más ayer mismo, cuando se cayeron al suelo dos vallas de seguridad que, afortunadamente, “no alcanzaron a ningún niño”. Por ello, convocaron una asamblea de urgencia por la noche y adoptaron la decisión de convocar esta protesta, con el objetivo de conseguir una reunión con los representantes de la Xunta de Galicia.
Rodríguez precisó que los padres siempre se opusieron a la ejecución de las obras aprobadas por el bipartito, porque consideran que son “un parche” que no contribuirá a mejorar la situación del centro. Además, desde el primer momento, se temían que estos trabajos no estarán finalizados antes del inicio del curso escolar.
Explicó que el proyecto incluía la instalación de ascensores y rampas en el edificio principal, para hacerlo accesible, una actuación que contaba con el beneplácito de los padres. Sin embargo, también contemplaba la ampliación de un gimnasio que está ubicado en otra edificación, dedicada exclusivamente a Educación Infantil, con la que no estaban de acuerdo, porque sólo se incrementaba su superficie en “40 o 50 metros cuadrados” y, por lo tanto, estas instalaciones “seguían sin tener las medidas que marca la ley”.
Los padres proponían el derribo de un tercer edificio, que tiene sólo tres aulas, para hacer "un gimnasio en condiciones" y unas instalaciones realmente apropiadas para los niños. De hecho, llegaron a encargar por su cuenta un proyecto de arquitectura, pero el bipartito, explicó Rodríguez, se "negó en todo momento a aceptar" sus propuestas.