La nueva ley que prepara la Consellería de Sanidade establecerá que los menores de edad sancionados por consumir alcohol en la calle puedan redimir sus penas con labores sociales. Así lo ha anunciado la conselleira de Sanidade, Pilar Farjas, tras una reunión mantenida en Santiago con el presidente de la Fegamp, Carlos Fernández, y los miembros del Consello Federal de este organismo autonómico.
Por otro lado, la conselleira espera tener cerrado este proyecto de ley en las próximas semanas. Entre otras medidas, la nueva normativa prohibirá el consumo de alcohol en la calle a los menores de 18 años, además de la venta de todo tipo de bebidas alcohólicas a quien no supere esta edad.
Hasta el momento, lo que se prohibía era la venta de alcohol a menores de 16 años, y a menores de 18 años si la bebida superaba los 18 grados. Así, sera la primera vez que se regule el consumo, que hasta ahora sufría un vacío legal. Sin embargo, algunos concellos, como A Coruña, ya cuentan con ordenanzas que regulan el consumo de alcohol en los espacios públicos, con diferente éxito.
COLABORACIÓN DE TODAS LAS ADMINISTRACIONES
La idea de la Xunta es empezar a implantar este nuevo marco legal con la ayuda de los Concellos, que serían los que establecerían las posibles sanciones a los menores, como la limpieza de espacios públicos donde se haya celebrado algún botellón. El objetivo es fomentar su "corresponsabilidad" en las consecuencias de este problema social.
En este sentido, Farjas ha recordado con los Concellos "comparten la corresponsabilidad en las actuaciones para fomentar un consumo racional del alcohol y proteger la salud de los menores". Asimismo, la Xunta también pretende recabar el apoyo de las familias y de los estamentos educativos.
La finalidad principal de todas estas medidas es "proteger la salud de los menores, reduciendo sus posibilidades de contacto con el consumo de alcohol", según matizó Farjas. Para ello, se dotará de instrumentos legales y seguridad jurídica a todas las Administraciones y cuerpos de seguridad, para que puedan actuar en consecuencia.
UN PROBLEMA CON MUCHAS FACETAS
Según subrayó la conselleira, el botellón es un "problema con muchas facetas que hay que afrontar". En esta línea, Farjas resaltó que el botellón supone un "uso intensivo, compulsivo y excesivo de alcohol en días clave de la semana y fuera del consumo tradicional al que estamos acostumbrados en nuestro entorno".
Asimismo, entre los problemas causados por esta práctica, dada mayoritariamente entre los menores de edad, Farjas subrayó los "comas etílicos, accidentes, lesiones por violencia o la indución al consumo de otras drogas".