“Non vou ser un problema para o BNG”. Así de rotundo se mostró en Radio Líder el ex vicepresidente de la Xunta, el nacionalista Anxo Quintana. El ahora diputado aseguraba que acata todas las decisiones de la Asamblea del BNG y acepta, sin ningún resquemor, estar en un segundo plano político. Eso sí: defiende, con uñas y dientes, el trabajo hecho en los últimos cuatro años desde la administración gallega.
Quintana asegura que, cuando ostentaba cargos políticos, siempre se marcó el objetivo de servir a los intereses de los gallegos. Ahora, ya lejos de los protagonismos, se marca otro: no entorpecer lo que decida democráticamente la mayoría del BNG, por eso se pone a disposición de su partido, para lo que sea necesario. Tampoco se molestará si no es consultado. Lo último que quiere es ser un problema “nin para os que están, nin para os que queiran vir”.
Haciendo balance de sus últimos cuatro años en política, como número dos de la Xunta bipartita, Anxo Quintana defiende las iniciativas ejecutadas por el BNG desde la Administración autonómica. Considera que los ataques sufridos, incluso en primera persona, se deben al trabajo bien hecho, por lo que apuesta por seguir la misma senda. Cree que si “los poderes tradicionales de Galicia” lo persiguieron fue porque no les interesaba su política. Si no, no entiende los ataques porque no es un “atracador” ni se le puede acusar de quedarse con fondos públicos.
El ahora también vicesecretario de la Mesa del Parlamento lo tiene claro: lo que necesita el nacionalismo gallego es seguir siendo una fuerza que represente a aquellos ciudadanos progresistas que quieren que Galicia esté en primera línea.
CRÍTICAS A LA XUNTA DEL PP
A su paso por Radio Líder, el ex vicepresidente gallego ha criticado los primeros seis meses de gobierno de Alberto Núñez Feijóo al frente de la Administración autonómica. Anxo Quintana considera que el Ejecutivo popular se está caracterizando por la paralización. Y exige a Feijóo que demuestre, de una vez, que las medidas anticrisis prometidas antes de llegar al poder son efectivas para Galicia.
Recuerda que cuando estaba en la oposición se comprometía a solventar la crisis en 45 días. Ahora le reprocha que no empiece a ejecutar “alguna de esas grandes medidas” y se dedique a lo “fácil”: echar la culpa a Madrid. Le recuerda que él está gestionando una Administración con un Presupuesto anual de 11.500 millones de euros.
Mirando hacia el horizonte electoral, Quintana considera que la alternativa al PP en Galicia pasa por una coalición porque augura que, ni el Bloque ni el PSdeG, lograrán tener una mayoría absoluta. Por eso no entiende que algunos de los que fueron sus socios de gobierno (en referencia a los socialistas) arremetan contra los nacionalistas y den así, aunque sea de forma indirecta, la razón al Partido Popular en sus críticas al bipartito. No entiende que hablen, por ejemplo, de “imposición lingüística”, sumándose a un argumento de los populares “falso e unha auténtica canallada”.