La 50 edición de Cibeles se estrenó, como es habitual en todas sus citas con
la moda, con las colecciones de la próxima primavera-verano diseñadas por los
jóvenes incluidos en El Ego, pasarela destinada a los creadores alternativos, en
la que se pudo ver fusión de estilos vanguardistas con los más clásicos, poco
colorido y no muchas extravagancias.
La doctora Susana Monereo, al igual que
en las últimas ediciones de Cibeles Madrid Fashion Week, ha comprobado que el
índice de masa corporal de las modelos que desfilarán durante estos cinco días
sea al menos del 18 por ciento.
Y así ha sido en las más de 60 modelos que
han pasado por la báscula, excepto en un caso, en el que el peso ha impedido que
una modelo brasileña suba a la pasarela.
La doctora señaló a Efe que dos de
las chicas rozaban el índice permitido, "una de ellas porque ha vuelto a fumar",
aunque se ha comprometido con la nutricionista en dejarlo al menos mientras se
celebra Cibeles y mantener así el peso ideal.
Un dato significativo, según la
doctora, es que el índice de masa corporal desde la edición del pasado mes de
febrero ha subido en una media de 0,8, pasando de 18,4 de media a
19,2.
Bohento fue la firma encargada de inaugurar la pasarela, con una
colección bastante clásica, en la que los cortes en las prendas aparecen de
manera espontánea y en la que los cortes y las pinzas se alían para dar volumen
a americanas, pantalones y vestidos largos y cortos, frecuentemente adornados
con detalles de cuero.
Marta Montoto y su colección sólo masculina se
decanta, una vez más, por el peto de una sola pieza como prenda básica para el
próximo verano en su colección "Cachacascán", inspirada en la estética de las
películas mexicanas de luchadores de los 60 y principios de los 70.
La
diseñadora gallega rescata las referencias iconográficas de esos superhéroes y
las reinterpreta en monos, camisetas, pantalones cortos y piratas utilizando
materiales como la piel, el punto tricot, el lino y la viscosa de acabados
ligeramente brillantes, con frecuentes grafismos en jacquard.
La joven
diseñadora vasca Nora Urkia se estrenó en Cibeles con "Selva de asfalto" una
colección inspirada en el concepto de safari pero de tipo urbano, en un intento
de trasladar la belleza de la sabana africana y su fauna y la exuberancia de la
selva tropical a la selva de asfalto.
Con este objetivo, Urkia muestra una
colección de volúmenes contrastados con prendas oversize que se mezclan con
otras más ajustadas en las que los elefantes, los flamencos o la abundante
vegetación del trópico hacen una llamada a las conciencias sobre la destrucción
de su hábitat.
La diseñadora asturiana Ana Pérez Valdés, de Valnad, se
retrotrae a la ropa deportiva de los años 30, sobre todo a los deportes
relacionados con la caza y la lucha, y se inspira en elementos animales como los
cuernos de los ciervos o la cabeza disecada de un pájaro para crear los
complementos con metales como el cobre y el cristal.
Ricardo Andrez se
decanta por los cuadros en pantalones pitillo, con sobrefalda y leotardos
combinados con camisas de popeline que se pegan al cuerpo en una colección cuya
seña de identidad es la fusión de referencias urbanas versus
tradicionales.
Para el joven sevillano Carlos Doblas, asistente de diseño de
Daviddelfín, los 90 también existieron, algo que dejó claro en su estreno en
Cibeles con Bimba Bosé como modelo principal de una colección en la que
reinventa el traje sastre y el mini-vestido con amplio volumen en la falda en
una gama de colores fuertes que va del verde oliva al rojo combinados con
estampados florales.
"36º by Sara Coleman" ha jugado en su colección a
moldear la materia como inicio y final de un proceso de creación en el que
utiliza materiales como hilos de seda, algodón y lina, que tejiendo con sus
propias manos, mientras que Amai Rodríguez basa sus prendas en la fiesta y las
salidas nocturnas de una juventud nihilista y materialista que no desea más que
evadirse de la realidad.