Más de un 30 por ciento de los afectados por el Alzheimer en España carecen de
un diagnóstico formal de la enfermedad, pese a que suelen ser casos "evidentes",
y, además, en muchas ocasiones los pacientes llegan demasiado tarde a la
consulta.
Así lo ha explicado el doctor Guillermo
García Rivas, de la Sociedad Española de Neurología (SEN), con motivo hoy del
Día Mundial del Alzheimer, que la OMS celebra bajo el lema "No olvides. Hay
esperanza".
El Alzheimer, que se cuenta entre las diez primeras causas de
muerte en España, es sufrido entre 400.000 y 600.000 españoles, una horquilla
numérica muy amplia y poco precisa.
En distintas ocasiones, las asociaciones
de familiares de enfermos han pedido un censo o registro específico, pero su
solicitud no ha sido atendida. Según García Rivas, vocal del Grupo de
Estudios de Conducta y Demencia de la SEN, el número de personas con esta
patología se está incrementando debido a la mayor longevidad de la población
española.
Del aproximadamente medio millón de pacientes existentes, según los
datos aportados por este neurólogo, un 60 por ciento tienen un diagnóstico
"formal".
Sin embargo, todavía hay muchas personas sin diagnóstico porque una
parte de la población piensa que el deterioro cognitivo es algo "normal"
asociado al proceso de envejecimiento de la persona.
"La familia cree que en
abuelos de 87, 88 ó 90 años esto es algo natural, que es lo que toca a su edad y
no se preocupan", en una palabra, minimizan el problema, de ahí que haya
alrededor de un 30 por ciento que carezca de una diagnóstico formal.
En este
contexto, García Rivas ha apuntado a la importancia del diagnóstico precoz,
porque actualmente se detecta en un estado muy avanzado; de ahí el esfuerzo de
los investigadores por diseñar protocolos médicos que ayuden a localizarlo lo
antes posible.
Precisamente, científicos de todo el mundo se reunirán hoy en
Madrid en el VI Simposio Internacional "Avances en la enfermedad de Alzheimer"
para abordar aspectos tan importantes como la etiología de la enfermedad, el
papel de la genética, los factores de riesgo o los nuevos progresos en su
tratamiento.
El encuentro internacional, que cuenta con el apoyo de la
Fundación Reina Sofía, está promovido por el Instituto de Salud Carlos III y el
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
El reciente
descubrimiento de tres nuevos genes relacionados con esta enfermedad (hasta en
el 20 por ciento de los casos de su forma esporádica, la más frecuente) podría
ser importante para reducir en el futuro las tasas de incidencia.
Según
Emilio Marmaneu, presidente de la Confederación Española de Familiares de
Enfermos de Alzheimer y Otras Demencias (CEAFA), que agrupa a 272 asociaciones,
la ley de Dependencia ha comenzado a rodar de un modo más razonable, gracias, en
buena medida, a que las comunidades autónomas han aparcado sus disputas
políticas.
"Al principio de la entrada en vigor de la ley sus ruedas eran
cuadradas y ahora no llegan a ser redondas, pero las dificultades se han ido
suavizando".
Tras recordar la necesidad de aumentar las partidas
presupuestarias asignadas a la ley, Marmaneu ha denunciado el incumplimiento del
artículo de la ley que establece la creación de centros específicos para estas
personas.
Hoy en día, muchos afectados por la patología -descubierta y
descrita en 1906 por el alemán Alois Alzheimer- son ingresadas en geriátricos o
centros de día, lugares que carecen de las terapias especializadas, según el
presidente de CEAFA.
Cada año se detectan 4,6 millones de nuevos casos de la
enfermedad, lo que equivale a uno cada siete segundos, según datos de la
Organización Mundial de la Salud (OMS).