Las investigaciones policiales sobre el tráfico de mujeres llegadas desde el extranjero para ser obligadas a ejercer la prostitución revelan que Galicia, lejos de lo que pasa con otros tráficos, como el de drogas, no es una puerta de entrada a Europa, sino el punto de destino, a donde las chicas llegan tras ser captadas en sus países de origen. Las fuerzas de seguridad han detectado que en la comunidad tienen presencia distintas organizaciones dedicadas al tráfico de mujeres, especialmente brasileñas y rumanas, que actúan en connivencia con los dueños de algunos clubs.
Durante un acto de conmemoración del Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas celebrado en Compostela, el Fiscal Superior de Galicia, Carlos Varela, dio a conocer que las mujeres víctimas de este tráfico captadas en Brasil entran al continente a través de los aeropuertos de París, Madrid y Lisboa, desde donde salen con destino a la terminal de Vigo. Una vez allí, son distribuidas entre los distintos locales de la comunidad donde serán explotadas.
Detectar este tipo de actividades delictivas relacionadas con la prostitución es complicado, ya que tal y como señaló Varela, "é un fenómeno clandestino, pechado e complexo", lo que impide "dar datos oficiais sólidos" sobre el número de personas implicadas. Desde la Fiscalía Superior se "sospeita" que existen "elevadas cifras negras" en torno al negocio del sexo, que mueve cantidades ingentes de dinero. Como ejemplo, una de las redes desarticulada hace unos meses en A Coruña alcanzaba unos rendimientos que se estiman en 600.000 euros al año.
DIFÍCIL CONTROL
Carlos Varela también alertó de la "crecente dificultade" con la que se encuentran la policía para detectar estos delitos, y es que las inspecciones llevadas a cabo en la provincia coruñesa a lo largo de este año permiten constatar que la "presión de control" ejercida sobre los clubs de alterne "empurrou as redes de traficantes a agochar as súas ilícitas actividades en pisos ou casas de citas". El objetivo de alejar su actividad de los locales públicos es "dificultar ao máximo tanto a súa detección como o seu eventual control administrativo".
Desde Fiscalía también constatan que la prostitución en plena calle es un fenómeno minoritario con respecto a otras ubicaciones. "Esta actividade explotadora desenvólvese principalmente nos clubes de estrada, algúns deles convertidos en auténticos complexos hoteleiros, en pisos privados, en establecementos de relax, nas propias vivendas das mulleres ou como acompañantes de luxo", destacó Varela.
MÁS DE 1.800 VÍCTIMAS
Pese a las complicaciones, entre 2005 y 2008, la Guardia Civil llevó a cabo 460 actuaciones en clubs de alterne y la Policía Nacional desarticuló 59 redes de tráfico de mujeres. En ellas, se identificaron 1.847 mujeres víctimas de trata, de las que el 95'95% eran extranjeras, predominando las de nacionalidad brasileña (51'36%), colombiana (13'15%), rumana (12'40%) y dominicana (10'66%). Las mujeres llegadas de África eran el 3'22%, mientras que tan sólo el 1'98% procedían de otros países de Europa distintos a Rumanía.
En lo que va de año, las investigaciones policiales ya han permitido identificar a 141 mujeres, de las que un 14'08 están en el país en situacion irregular. Curiosamente, se invierte la tendencia de años pasados, y aumenta el número de mujeres de nacionalidad rumana, que pasan a ser más que las de origen brasileño (39% frente a 29% de los casos).
POCAS DENUNCIAS
Entre 2005 y 2008, las actuaciones de la Guardia Civil permitieron actuar respecto a 743 denunciados, en la inmensa mayoría de los casos en aplicación de la Ley de Extranjería, que está resultando la norma más utilizada para actuar contra las redes de traficantes, toda vez que la prostitución no está considerada delito en España, aunque si lo es el proxenetismo y sacar rendimientos económicos de que alguien se prostituya.
Sin embargo, tanto a nivel policial como judicial resulta difícil abordar este tipo de casos. El principal problema es que las víctimas, sometidas, atemorizadas y amenazadas -tanto ellas como sus familias-, no denuncian y "raramente testemuñan ou, cando o fan, non están dispostas a contar todo o que saben", explica el Fiscal Superior. Por ello, los procedimientos contra estos delincuentes son escasos. El año pasado, en Galicia se registraron 29 delitos asociados a incoación de procedimientos relacionados con prostitución, de los que el Ministerio Fiscal pudo formular acusación tan sólo en 8.
PROTOCOLO DE ACTUACIÓN
Conseguir que las víctimas denuncien y testifiquen es una "necesidad" principal, en la que coincidieron Carlos Varela y la secretaria xeral de Igualdade, Marta González, organismo encargado de promover la jornada de hoy en Compostela. Por ello, Xunta y Fiscalía Superior de Galicia están ultimando un protocolo de actuación institucional para coordinar la investigación y lucha contra el tráfico de mujeres y, especialmente, adoptar medidas de protección para las víctimas.
Así, en colaboración con entidades como Médicos del Mundo o Cáritas, el documento prevé la prestación de asistencia a las personas traficadas, reconociéndoles una serie de derechos como el acceso a tratamiento médico o psicológico, la aportación de recursos que les permitan subsistir lejos de la actividad sexual a la que eran obligadas, medidas de seguridad y protección y derecho a asistencia jurídica.
El fiscal superior subrayó que con este documento "pioneiro a nivel autonómico" se mejorará la "eficacia" de los mecanismos de respuesta policial, administrativa y judicial, respecto a este tipo de criminalidad organizada. Por su parte, Marta González destacó que el protocolo permitirá dar un "marco" común a la tarea de todos los organismos implicados en la lucha contra este fenómeno que calificó de "problema inadmisible en sociedades avanzadas" y que, criticó, se ve como algo que afecta a los países subdesarrollados, cuando el negocio es en realidad más rentable cada día debido a la "demanda crecente de compra de sexo que xeramos os países do primeiro mundo".
La secretaria xeral alabó especialmente la labor de las ONGs, a quienes reconoció que es su "impagable traballo" el que contribuye principalmente a lograr la mayoría de las escasas denuncias efectuadas por parte de mujeres traficadas y obligadas a ejercer la prostitución. En el caso de las extranjeras, colectivo mayoritario, al temor a que sus familias sufran represalias por parte de sus captores en el país de origen se suma el miedo a ser repatriadas, ya que en muchos casos están en situación irregular. Por ello, Carlos Varela abogó por adoptar medidas como conceder permisos de residencia renovables a las víctimas de la trata de personas.