La Dirección General de Tráfico (DGT) prevé recaudar el año que viene 431,9
millones de euros en multas y sanciones, un 3,8 por ciento más que en 2009, y
retirar el permiso de conducir a cerca de 100.000 conductores.
Según consta
en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado remitido esta semana al
Congreso, Tráfico calcula que un millón y medio de conductores perderá algún
punto el próximo año, 100.000 más que su previsión para final de 2009.
La
subida de la recaudación por multas -un 3,8 por ciento más- es reflejo del
incremento en el número de sanciones que impondrán los agentes de la Agrupación
de Tráfico de la Guardia Civil, que alcanzarán los 2,2 millones de infracciones,
200.000 más que el año pasado.
No obstante, las previsiones que realiza la
DGT se quedan cortas, y si en 2008 calculó imponer 1,8 millones de multas, acabó
el año con 300.000 más, mientras que en 2009 serán 100.000 sanciones más "no
presupuestadas" inicialmente.
Estas cifras serán posible gracias al mayor
número de radares fijos instalados en las carreteras españolas, que pasarán de
los 500 en funcionamiento a unos 1.500 en 2011.
En 2010 también se instalarán
otros 21 radares en vehículos camuflados, tres cinemómetros más que los 18
adquiridos en 2009.
El incremento exponencial en el número de sanciones
tendrá sus consecuencias en la tramitación administrativa de las
infracciones. Según los cálculos de la DGT, sólo un 25 por ciento de los
recursos se resolverán dentro de plazo, cuando este año se ha alcanzado el 70
por ciento.
Lo mismo ocurrirá con los días que transcurren entre la
presentación de un recurso y la resolución del expediente, que llegarán de media
a los 125 días, frente a los 100 de este año.
Y ello, a pesar del esfuerzo
del Centro Nacional de Tratamiento de Denuncias Automatizadas, con sede en León,
conocido como ESTRADA, que procesa los cerca de dos millones de infracciones por
exceso de velocidad detectadas en los radares instalados en las
carreteras. El centro, gestionado por varias empresas, entre ellas Indra, da
empleo a unas 100 personas y tiene un presupuesto de 8,5 millones de euros
anuales.
Pese a que las multas suponen casi el 45 por ciento de los ingresos
de la DGT, la mayor fuente de recursos de la Jefatura de Tráfico siguen siendo
las tasas, que llegarán a los 497 millones de euros en 2010.
Esa cantidad
supone una descenso de 50 millones de euros con respecto a 2009 -un 10 por
ciento menos en cifras redondas-, debido al retroceso de la actividad económica
y a la previsible caída en la venta de vehículos, una vez que se acaben las
ayudas al sector.
Este es el segundo año consecutivo en que la DGT
presupuesta un retroceso de la recaudación por tasas, que el año pasado
descendieron un 2,2 por ciento con respecto a 2007.