El Confidencial
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José Manuel López García
Cartas al Director

EN PORTOSÍN

La Fiscalía rebaja su petición de condena para los independentistas detenidos por tenencia de artefacto explosivo

02-10-2009 19:50:23

La Fiscalía rebajó su petición de condena para Santiago Vigo y José Manuel Sánchez Gorgas, los dos independentistas gallegos detenidos en 2007 en la localidad coruñesa de Portosín cuando se encontraban parados en las proximidades de una superficie comercial con un artefacto explosivo en el maletero de su vehículo y que, supuestamente, iban a colocar en una promoción urbanística cercana.

Pese a que en sus conclusiones provisionales, el fiscal demandaba ocho años de cárcel para cada uno por un supuesto delito de depósito de explosivos, el ministerio público rebajó esta tarde su petición a cinco años por tenencia de explosivos. El juicio contra estos dos jóvenes arrancó con retraso a las 11.00 horas en la Audiencia Nacional en una jornada en la que los dos imputados prestaron declaración ante la jueza Ángela Morillo, así como varios testigos y peritos.

Durante su intervención, José Manuel Sánchez Gorgas y Santiago Vigo reconocieron ante la magistrada su intención de colocar el artefacto, con el que fueron sorprendidos en la madrugada del 14 de diciembre de 2007 cuando estaban parados a la altura del kilómetro 79,800 de la carretera AC-550, que conecta Noia y Porto do Son. Tras explicar que ambos eran amigos de la infancia, sostuvieron que en la noche de los hechos habían salido de Santiago para tomar unas copas por la zona de O Barbanza. Con todo, reiteraron en su relato --en el que intercalaron declaraciones en gallego y en castellano -- que tenían recuerdos vagos de esa noche.

Escudándose en el alcohol que habían ingerido, Sánchez Gorgas alegó que su estado pudo influir en su intención de colocar el artefacto. En este punto incidió en que iba destinado a una superficie comercial, tratando de apartarse de las tesis que apuntan a que pensaban llevarlo hasta una zona de chalés promovidas por la empresa Promar en Portosín.

En esta línea, afirmó que un compañero --Adrián Ponte-- le había prestado el coche y que desconocía que fuese a haber un artefacto explosivo en el maletero. También aseguró que no era consciente de quién era el propietario de las dos mochilas que se encontraban en el maletero, de las cuales una contenía dos relojes despertadores supuestamente alterados para acoplarles un artefacto y dos rollos de cinta aislante, mientras que la segunda contenía un papel en el que se avisaba del 'Perigo de bomba'.

Con el fin de desvincularse de organizaciones independentistas como Resistencia Galega y el Movemento de Liberación Nacional Galego, sotuvo que únicamente pertenecía a los grupos Pro Deporte Galego y Seareiros Galegos. Es por ello que insistió en que tenía pensado colocar la bomba en un supermercado construido porque "as grandes superficies repercuten no pequeno comercio". Así, también se desvinculó de la documentación incautada por la Guardia Civil en su domicilio de Santiago que guardaba relación con las dos organizaciones independentistas mencionadas, afirmando que "sería bajada de internet" por lo que rechazó que esto implique pertenecer a estos colectivos. Además, aseguró no justificar la lucha armada con fines políticos.

En cuanto al contenido del artefacto, que supuestamente comprendía 384 gramos de metralla, Sánchez Gorgas afirmó "no recordar" si contenía tornillos.

Ante las "contradicciones" en las que incurrió durante su declaración, negando conocer la existencia del artefacto en el vehículo cuando lo había admitido ante la Guardia Civil, dijo que estas declaraciones fueron fruto de la presión de las Fuerzas de Seguridad "porque dixeron que sería o mellor para min".

Por su parte, Santiago Vigo explicó que él viajaba como copiloto esa noche, aunque no había pedido el coche. Al igual que Gorgas, se negó también a contestar a si había fabricado la bomba que, según él, ya estaba en el coche. "Non recordo quen a encontrou", dijo, tras lo que agregó que no le constaba que contuviese tornillos, tratando de evitar ser acusado de un delito mayor.

Por lo que respecta a los cables hallados en el registro de su vivienda, manifestó que partenecían a su etapa escolar, cuando cursaba la asignatura de Tecnología.

TESTIGOS Y PERITOS

Durante la intervención de los testigos y peritos, se explicó cómo se llevó a cabo la detención y la defensa hizo especial hincapié en la supuesta "falta de rigor" de la investigación. Así, los abogados de los dos implicados aseguraron que el artefacto fue trasladado sin "ninguna" precaución "especial" en el coche patrulla con Vigo, mientras que el otro agente acompañaba a Gorgas en el Renault Clio en el que fueron sorprendidos. En este sentido, el abogado de Sánchez Gorgas, Endika Zulueta avanzó su intención de impugnar los informes periciales al entender que no fueron contrastados. "No se ha podido realizar la prueba en condiciones", afirmó alegando que no quedó acreditado que el artefacto tuviese capacidad explosiva.

CONCENTRACIÓN Y APOYO

Con el fin de asistir al inicio del proceso, que ahora queda pendiente de sentencia, unas 55 personas se desplazaron en un autobús y en vehículos particulares desde Galicia hasta Madrid, protagonizando una concentración a las puertas de la Audiencia Nacional antes del inicio de la vista.

Durante el juicio, en los momentos en los que la defensa trataba de desacreditar las pruebas practicadas por los peritos, el público incluso llegó a reírse, por lo que la jueza pidió orden a los asistentes, amenazándoles con expulsarles de la sala.





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