Pablo Pineda, el joven actor con síndrome de Down que ganó una Concha de Plata en el último Festival de San Sebastián, ha afirmado que ve su paso por el cine como "un mundo de emoción tras emoción" y ha asegurado que su trabajo ante las cámaras le ha ayudado a desnudarse afectivamente.
Así lo ha indicado este joven malagueño de 35 años, que entre sus logros también cuenta con el de ser diplomado en Magisterio y licenciado en Psicopedagogía, durante una rueda de prensa en la que habló principalmente de "Yo, también", película por la que fue premiado.
Este filme, que aborda "el amor sin barreras", se estrenará en salas el próximo 16 de octubre y cuenta la relación entre Daniel, un joven sevillano de 34 años que comienza a trabajar en unas oficinas de la Administración en donde conoce a Laura -interpretada por Lola Dueñas-, de la que se enamora nada más verla.
Pineda, cuya verdadera vocación es la de maestro, ha subrayado que, desde que le propusieron participar en el proyecto, todo ha sido "una verdadera locura" que se ha transformado en un sueño que le abruma, ya que se sigue preguntando cómo le concedieron el galardón si él no es un actor profesional.
A su juicio, la película propone "un viaje imborrable" a la emoción, la ternura, el cariño y la igualdad, con el que se siente "cada vez más" identificado, porque los jóvenes con síndrome de Down -ha dicho- también tienen necesidades sexuales, afectivas y de pareja.
El cineasta Álvaro Pastor, que dirigió "Yo, también" junto a Antonio Naharro, ha valorado que una "película pequeña" se haya hecho "grande" gracias al Festival de Cine de San Sebastián y ha confiado en que el filme contribuya para impulsar la integración laboral de las personas con discapacidad.
Pastor, quien ha recalcado que la controversia del mundo afectivo y sexual que se plantea es muy "interesante" y puede ser "realmente comercial", ha apuntado que el equipo de la película está muy interesado en oír las respuestas de los colectivos y familiares de discapacitados que vean la historia.
Koldo Zuazua, uno de los productores del filme, ha indicado que el equipo se mantuvo en contacto desde el principio con la Federación Española de Síndrome de Down, si bien ha subrayado que la película siempre ha querido conservar su carácter meramente cinematográfico.