El coche de un vigilante de la cofadía de Cabo de Cruz, en el concello coruñés de Boiro, ha aparecido sumergido en el mar. Aunque aun no está confirmado, responsables de la cofradía apuntan a que el inicidente pudo haber sido causado por mariscadores furtivos, con los que ya han tenido varios conflictos.
Según informan fuentes del Servicio de Emerxencias 112, fue en torno a las seis de la madrugada del domingo cuando los propios vigilantes del puerto los alertaron la desaparición, tras inspeccionar la zona. Se percataron de la ausencia del vehículo cuando estaban realizando el cambio de turno, ya que este no se hallaba donde lo habían dejado estacionado.
El 112 movilizó hasta el lugar de los hechos a Protección Civil, la Guardia Civil y los Bomberos. Asimismo, se avisó a un equipo de buceo de los Bomberos, por si hubiera alguna persona en el turismo, aunque finalmente se comprobó que estaba vacío.
FInalmente, fue el equipo de buzos el que localizó el vehículo a unos seis metros de profundidad y lo rescató con un camión-grúa. El coche, un Citroen Xsara, pertenecía a J.R.C, vigilante de la cofradía y vecino de la parroquia de Santa María de Asados, en el concello vecino de Rianxo.
Responsables de la cofadía de Cabo de Cruz explican que los furtivos vienen creando graves problemas en la zona desde hace meses, amenazando de muerte en varias ocasiones a los vigilantes, a los que tienen llegado a arrojar piedras e incluso destrozar el coche que utilizan para efectuar sus labores de vigilancia.
De hecho, ya en el pasado mes de febrero, el patrón mayor de la cofradía y varios agentes de inspección fueron agredidos verbalmente y con piedras por varios mariscadores furtivos en la playa de Barraña, en el mismo concello, mientras inspeccionban la zona.